Cicatrizar

Kepa Torrealdai Txertudi*

Cuando Vladimir Putin habló de “operación quirúrgica” en Ucrania seguramente no se había imaginado que esta fuera a ser tan dificultosa y prolongada, que fuera a producir tantas bajas en sus tropas. Y es que siempre es bueno recordar la diferencia que hay entre el mapa y el territorio. El papel lo sostiene todo, dicen. Es el territorio el que produce los quebraderos de cabeza. ¿Y cual es la diferencia entre mapa y territorio? Que para conquistar el territorio es necesario poner el cuerpo. Y ahí es cuando comienzan los problemas, las operaciones quirúrgicas se complican y no acaban siendo lo limpias que a uno le hubiera gustado. De haber diseñado una cirugía limpia y rápida a empantanarse en el asedio de las mayores ciudades. Y es que nadie pensó que la resistencia ucraniana pudiera oponer tanta resistencia al invasor. La “operación” lleva ya más de un mes y a pesar de que los misiles pueden caer por doquier parece que la ofensiva rusa se va a centrar en los territorios prorusos del Donbas, que engloba Luhansk y Donesk, al este del país.

Es en esta región en la que Putin consideraba la necesidad de una “desnazificación”, sobre todo por la presencia del batallón Azov, voluntarios de extrema derecha que habían recibido cierto consentimiento del gobierno ucraniano. Entonces asistimos a un choque entre dos ideales de limpieza, unos supremacistas blancos que han hostigado a la población prorusa de la zona del Donbas durante años y por el otro lado con un ideal también de limpieza de “desnazificación”, llevando a cabo una invasión brutal por parte de uno de los ejércitos más poderosos del mundo.

Así las cosas, la invasión de Ucrania se ha elevado a un nivel de transmisión mediática descomunal, tanto que ha puesto en jaque a las mayores potencias mundiales. En este, Zelenski se ha convertido en un héroe mediático que da sus comunicados ataviado con vestimenta militar. Se ha dicho que es un líder que «ha puesto el cuerpo”, que decidió quedarse en su país para luchar. Es una visión delicada, porque aunque no haya huido del país los que están poniendo el cuerpo, en principio, son las tropas y la población civil. Es difícil decir en qué medida un líder pone el cuerpo. Lo que sí vemos, y ya están llegando a hogares de acogida de los diferentes países, es a muchos de los ucranianos refugiados, en total casi 4 millones. Ya los atendemos en nuestros centros de salud por las diferentes condiciones de las que precisan.

¿Y cómo va a acabar esto? Esto acabará con Ucrania destruida, miles de muertos sobre la mesa y millones de refugiados expatriados. Y un día, seguramente, se firmará un tratado con la cesión de los territorios prorusos del Donbas. Así es como los líderes se arreglan. Cuando todo ha sido destrozado y cuando los demás han puesto el cuerpo se llega a un acuerdo. Bien, habéis ganado. Movemos la frontera y ya está. Mientras tanto en esta defensa de la “libertad” ucraniana miles de neonazis se están alistando en la legión extranjera para luchar contra el comunismo, mientras Estados Unidos los surte a todos de armas. Es un llamado a lo más loco que una guerra puede presentar. “Venga aquí, luchará por grandes ideales”. Lo que hay que leer es la letra pequeña: cuando lo maten, sus familiares lo llorarán y usted dejará de existir.

Entonces se trata de un conflicto que viene de lejos, que ha comenzado con una invasión y una contienda loca por parte de Rusia que ha amenazado al resto del mundo con una posible guerra nuclear. Ante este escenario los diferentes actores han tomado el hacha de guerra y como siempre los mayores damnificados se encuentran entre la población civil. Una sangría que no para. Una “operación” loca que salió mal y pudo producir una hemorragia que puso en jaque la propia vida de la población mundial.

¿Qué podemos esperar de todo esto? Sinceramente creo que la única esperanza es la de que la herida cicatrice. Una cicatriz que pueda ser aceptada por Ucrania. Quizá la pérdida de una parte de su territorio. Así son las cosas, a veces es mejor una amputación que la pérdida de la vida misma.

*Médico. Socio de la sede de Bilbao de la ELP.

Fotografía seleccionada por el editor del blog. (Batallón Azov)

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