Chile, somos todos


Soledad Peñafiel* “Chile la alegría ya viene…”. Todavía resuena en mi la canción del eslogan de la campaña del No que se gritaba a finales de los 80, momento del plebiscito, momento de euforia. Vendrán tiempos mejores circulaba como parte del imaginario social. Era muy pequeña en ese momento, pero comprendía que se trataba de … Continuar leyendo Chile, somos todos

Una sexualidad sin centro


Marco Focchi* Freud consideraba que ha habido tres grandes revoluciones que han provocado que, progresivamente, el hombre pierda su centralidad. La primera, la copernicana, es la que nos interesa a los efectos que queremos hoy. Con gran prudencia, Copérnico argumentó que el sistema heliocéntrico, en el que el sol era el centro del universo, era … Continuar leyendo Una sexualidad sin centro

Hemos votado que nosotros somos los Santos


Claudio Zulian* Milford, Connecticut ,1640. La asamblea comunal consigna en acta lo siguiente: “Se ha votado que la tierra pertenece al Señor junto con toda la plenitud de la misma; se ha votado que la tierra ha sido entregada a los Santos; se ha votado que nosotros somos los Santos.” En América, los Puritanos que … Continuar leyendo Hemos votado que nosotros somos los Santos

Un indulto necesario


Gerardo Tecé* El 16 de octubre de 2017 los Jordis entraban en prisión. Eran los primeros líderes catalanes en pisar la cárcel por el 1-O y sus alrededores. Lo hacían acusados de delitos gravísimos –rebelión, desobediencia, sedición– que, hasta ese momento, nos sonaban de alguna peli americana sobre la Guerra Fría. ¿Vendió usted uranio a … Continuar leyendo Un indulto necesario

¿Cómo no darle la espalda a la cuestión social?


Catherine Salamanca Ballesteros * Gabriel García Márquez, en Cien años de soledad: “[…] En la noche, después del toque de queda, derribaban puertas a culatazos, sacaban a los sospechosos de sus camas y se los llevaban a un viaje sin regreso. Era todavía la búsqueda y el exterminio de los malhechores, asesinos, incendiarios y revoltosos … Continuar leyendo ¿Cómo no darle la espalda a la cuestión social?