Crónica del malestar: el secreto

Marie Hélène Brousse*

Cuando se lleva al veterinario a una cría de gato por primera vez, este le pone un chip y verifica que esto permita detectarlo. Este chip esconde otras informaciones. Viendo cómo hacía el veterinario no pude evitar el pensar que sin duda en un futuro próximo los humanos también tendrían cada uno su chip. Nuestros teléfonos móviles llenan ciertas funciones y contribuyen a nuestra “trazabilidad”. Recuerden la obra maestra que Wikipedia califica hoy como “la mejor serie de todas”, The Wire, en francés Sur écoute[1] (Bajo escucha, en español). Los traficantes de droga solamente utilizaban teléfonos móviles anónimos que tiraban nada más servirse de ellos una vez. Los debates actuales, de opinión o de la Asamblea Nacional, sobre el “pase sanitario” ligados a la epidemia y a la importancia política que hoy toman los problemas de salud, dan fe en cada uno de nosotros de una dialéctica difícil entre libertad y salud desde el desarrollo de la medicina y de las ciencias de la vida.

Recordemos también la película Ad Astra[2] . La intriga es clásica: un hijo que busca a su padre. Este, astronauta, desapareció años antes en su búsqueda loca de vida en otros planetas. Pero, un elemento a señalar. El héroe, a todo lo largo de su escapada debe verificar su equilibrio mental y afectivo. Lo hace hablando a terminales que le devuelven su diagnóstico, descifrando su supuesto equilibrio mental a partir de sus enunciados y de su enunciación. Entonces estas le autorizan o no a seguir con su misión. He aquí al psicólogo-máquina del porvenir, al servicio de las autoridades: ¡verdaderamente intrusivo!

Georges Canguilhem[3], hace tiempo, había previsto la cosa cuando irónicamente daba un consejo de orientación a los psicólogos: a partir de la Sorbona, dos vías son posibles: una conduce a la comisaría de policía y la otra al Panteón.

Pero, me dirán ustedes, se trata de ficciones. Es verdad. Pero estas ficciones interpretan un movimiento en marcha. Tomemos un ejemplo trivial. La creación de Doctoralia ha modificado la modalidad de pedir cita médica, dental, y también psi. Ha modificado el dispositivo generando el encuentro, como es el caso de otros encuentros, amorosos, por ejemplo. El contacto del paciente con un profesional ya no está hecho ni por la derivación de otro profesional, ni por el consejo de un amigo o de un familiar. El único nombre en juego es Doctoralia, que sirve de garantía. El dominio de la tuché se ha colectivizado.

Esos diversos hilos, la trazabilidad de los cuerpos, la psicologización de las actividades socialmente requeridas de los individuos, entre los cuales el término de “fobia escolar” puede servir de ejemplo, esos interlocutores construidos por algoritmo, tantos índices sobre la dirección tomada por el amo del mañana del cual Lacan ha podido decir que “es desde hoy que comanda”[4]

Gérard Wajcman ha analizado en uno[5] de sus libros los desarrollos de la videovigilancia en todos los campos, satélites, drones, imaginería médica. Muestra cómo se ha desarrollado una “omni videncia” global y como consecuencia una vigilancia tan generalizada como bien intencionada de lugares y personas. Deduce de ello una ideología de la transparencia generalizada, aplicable a todos los ámbitos de nuestra vida, sin limitarse a los espacios públicos, sino penetrando, con nuestro consentimiento, en todos nuestros dominios privados. Estamos pues en la época del fin de lo íntimo y del secreto.

¿Y el psicoanálisis?

Presente en Twitter y en las redes sociales, se ha actualizado con el gusto de la época para informar al público de las actividades que organiza. La Escuela de la Causa freudiana ha creado su televisión; en ella se emiten entrevistas con intelectuales y artistas, generando debates, donde dialoga con otros campos del saber. Dotada desde hace tiempo de una editorial, así como de una librería, ha renovado regularmente las modalidades y ha adquirido otras. Las jornadas de trabajo y las enseñanzas impartidas en sus locales se transmiten en video a un número cada vez mayor de participantes, físicamente presentes en diferentes países. Con respecto a la información, el debate teórico y clínico y las enseñanzas, el psicoanálisis hace oír su voz, sus voces, a una amplia audiencia. Pero de lo que se trata no es de controlar. Se trata de estar ahí, una vez más, inclinándose hacia la modernidad.

¿Qué es lo que singulariza realmente al psicoanálisis hoy día en el campo social?

El corte que el psicoanálisis opera con la orientación de la época es la consulta del analista. Permanece como tal en nuestro mundo de trazabilidad y transparencia, un lugar de lo secreto, un secreto que solo puede romper el analizante. Es también el lugar donde se construye lo íntimo.

Hablemos de lo éxtimo.

Un curso de Jacques-Alain Miller pone a trabajar esta palabra, de la que Lacan se apropia a partir de una pregunta, citada por Stendhal, “¿Habría algo de real en esta ciencia?”[6]

J.-A. Miller introduce así la cuestión: “el psicoanálisis parece bien hecho para ponernos de lleno en el registro de la intimidad (…) La vida privada, la vida íntima, de eso se sustenta el psicoanálisis”. La introduce de este modo para subrayar la invención de Lacan de una nueva palabra: la de éxtimo. Recordando que así es como Lacan describe al Otro en los Escritos[7], designando con ello el inconsciente, muestra que el núcleo de este tiene esta opacidad de objeto. Lo éxtimo tiene estructura de agujero (hiancia). Designa una falta de significante y a la vez un lleno” [8]

El secreto, de los que la consulta del analista y la sesión son los lugares, es un secreto para sí mismo. Habita en ese éxtimo, del que lo íntimo no es más que el velo imaginario.

El secreto es en psicoanálisis del orden de lo real. Atrapa lo que hay de real en el inconsciente.

*Psicoanalista. Miembro de la AMP (ECF)

Traducción. Elvira Tabernero

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

Fuente: https://www.hebdo-blog.fr/du-secret/


[1] The Wire, serie de televisión creada por David Simon y coescrita con Ed Burns, emitida en HBO desde el 2 de junio de 2002 hasta el 9 de marzo de 2009 (cinco temporadas y sesenta episodios), música de Tom Waits. Ed Burns siendo un ex oficial del Escuadrón del Crimen de Baltimore.

[2] Ad Astra, director James Gray, EE.UU., con Brad Pitt y Tommy Lee Jones, estrenada en septiembre de 2019

[3] Canguilhem G., “Quést-ce que la psychologie?” Revue de métaphysique et de la morale, nº 1, 1958

[4] Lacan J., “D’une réforme dans son trou” La Cause du désir nº 98, marzo de 2018, p.13

[5] Wajcman G., “L’oeil absolu”, parís, Denoël, 2010

[6]Miller J.-A. Extimidad. Buenos Aires. Paidos 2010. Curso del 13 de noviembre de 1985. p.9  

[7]Lacan J., “La instancia de la letra en el inconsciente”. Escritos Ed.RBA. p.504 “¿Cuál es pues ese otro con el cual estoy más ligado que conmigo mismo, puesto que en el seno más asentido de mi identidad conmigo mismo es él quien me agita?”

[8]Miller J.-A., Extimidad . Buenos Aires. Paidós. 2010. Curso 11 de junio de 1986, p.447

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