¿Ex sexo o exceso?[1]

José Luis Chacón*

La gula con que denota el superyó es estructural, no efecto de la civilización, sino síntoma en la civilización. J. Lacan “Televisión”

Asistimos en la actualidad a un mayor desajuste del imaginario corporal en la dismorfia, la anorexia o lo trans. Esto abre un primer interrogante ¿Estos fenómenos de inestabilidad de la imagen son exclusivos de ciertos fenómenos? ¿Son generalizados en el lazo social contemporáneo? Dado que el fenómeno trans no sería posible sin los avances en la cirugía o la farmacología es pertinente que nos preguntemos: ¿qué lugar ocupa la ciencia y la técnica?, ¿cómo afectan a lo trans en el cénit de la civilización?

Lacan opuso a la dimensión de la imagen del cuerpo, un nuevo concepto en su última enseñanza: el acontecimiento del cuerpo. La cautivación del sujeto por la imagen no es otra cosa que la Sociedad del espectáculo (1967) promovida y detectada por Guy Debord. ¿El fenómeno trans se instala en ella? ¿Cómo analizarlo desde el sinthome? Ahí, creemos, radica el deseo y la ética del analista para poder interpretar estos fenómenos sociales. Este es el sesgo que introduce Miller cuando lanza su consigna Dócil a lo trans, como el reverso del discurso del amo actual, la interpretación analítica frente a este síntoma contemporáneo actual.

El síntoma depende en gran parte de la civilización en la medida en que los S1 se desplazan en el Otro. Ha hecho falta la teoría Queer y el movimiento feminista para que lo trans se haya convertido en un fenómeno que supera las demandas que hasta ahora se habían producido.

Hemos pasado de los malestares en la cultura, de la época freudiana, a la sociedad del síntoma, o, mejor aún, al sínthome en la cultura, al ascenso al cénit social del objeto a. Esto implica que el objeto a de la ciencia y la técnica, en la actualidad, domina sobre el Imaginario, sobre las identificaciones al uso. ¿Es un eclipse del ideal? ¿Es una crisis contemporánea de la identificación?

Recordemos que esta fórmula ya está presente en los años setenta en Lacan (Radiofonía) para advertir que la articulación significante no está a la altura de ofrecer una respuesta a la imposibilidad de la relación sexual. Más aún en la época del declive del patriarcado, de lo que llamamos el Nombre del Padre. En el Congreso de la AMP en Comandatuba (2004), Jacques-Alain Miller establece este nuevo paso del discurso capitalista “que se eleva como un nuevo astro en el cielo social”. Allí Miller habla de Socielo, como objeto a, forzando los límites que Freud estableció. Propone entonces un nuevo concepto: punto cénit para referirse a los objetos que la ciencia y la técnica, en alianza con el capitalismo avanzado, propone como consumo. Se pregunta, entonces: “¿el objeto a no sería la brújula de la civilización hoy?” [2]

En la época del Otro que no existe actual, la inserción social se hace cada vez menos por identificación y más por consumición por lo que el comportamiento social, el lazo social, adquiere un estilo adictivo. Estamos, pues, en la época de la adicción generalizada en la que ya apenas tiene efecto la identificación simbólica al ideal.

Frente a los S1 en la política y en el lazo social, la caída de las identificaciones, a diferencia de un psicoanálisis de orientación lacaniana, produce efectos devastadores en la contemporaneidad en donde el mandato superyoico de consumo rige sobre todo otro aspecto.

¿Podemos entender, pues, el fenómeno trans como una respuesta fragmentada de una comunidad alternativa frente al S1 absoluto apoyada en los gadgets de la ciencia y la farmacología?

La transformación de finales del siglo XX y comienzos del XXI en los feminismos y las teorías Queer, alentadas sin duda por las lecturas que Judith Butler hizo de Lacan, propugnaban, como el propio psicoanálisis, una elección y posición sexual más allá de la estricta realidad biológica. La cuestión de la diversidad de géneros, la posibilidad de elección de género promovida por Butler, basada en la autonomía de la posición sexual que Lacan propuso, introduce una cierta ruptura con la filiación y puede leerse como un fenómeno más de la caída del Nombre del Padre. Sin embargo, las teorías Queer y el fenómeno trans no se oponen a la adicción, a la evaluación o al consumo. Más bien, por el contrario, los implementan.

El psicoanálisis, tal como dice Miller en “Punto cénit: política, religión y psicoanálisis” [3] ha cambiado profundamente lo social al contribuir a la liberación de la pulsión. La propuesta que trae el fenómeno trans no actúa por desidentificación, como propone el psicoanálisis lacaniano, sino por la fragilidad identificatoria. El psicoanálisis presenta una “salvación por los desechos”. Es decir, una política del psicoanálisis que denuncia los nuevos S1, los objetos de la ciencia aplicados a la transformación de los sexos mediante operaciones quirúrgicas y productos farmacológicos vendidos incluso en Internet, a la evaluación continua, a la segregación, a la regulación del sujeto con su goce, a los movimientos Woke que se han pluralizado.

Tener una posición sexuada depende de una cierta posición de goce, de un modo de goce y de una elección. El sexo biológico y la asunción subjetiva de la posición sexual no casan desde la infancia, por lo general, siendo una pregunta abierta. El/la trans, sí que tiene la convicción, la certeza, de haber nacido en el lado equivocado, la asunción subjetiva del sexo, en su caso, falla siempre. Pero, ¿asumen lo real del goce? ¿asumen o no la diferencia sexual? Esa certeza sin exterioridad, que señala Ansermet [4], se presenta como absoluta, sin ninguna duda. A veces como tapón frente a la angustia, aunque no siempre.

Lo trans puede ser una solución para ciertos sujetos, aunque confundan, en muchos casos, lo biológico con lo real. Si atendemos a los artículos de Paul B. Preciado en los que afirma, entre otras cosas, “la naturaleza no nos podrá servir de norma” se puede vislumbrar que, como señala el psicoanálisis, lo real es autónomo con respecto a lo simbólico y es, por tanto, un campo a explorar a partir de la clínica propuesta por Lacan.  

¿El/la trans ¿tienen una identidad diferente, aparte, al rechazar su pertenencia sexual a diferencia del feminismo, los gais o los travestis? Hay segregación, efectivamente, al rechazar la pertenencia sexual y promover un nuevo significante amo: una relación con el cuerpo, extraño a sí mismo, que es modificado hormonal o quirúrgicamente. Es lo que propone Preciado, a pesar de sus diferencias con lo trans en su robótica. En ese caso “la identidad ya no está en relación al Otro sino al cuerpo propio, al ego” [5]

En cierto modo, y como señala Eric Laurent [6], Preciado hace un esfuerzo particular de goce que le permite oponerse al sexo y proponer las drogas o la biopolítica en su proyecto expositivo Somateca en el Centro Pompidou de París. Laurent dice que Preciado quiere reescribir, en acto, la Historia de la sexualidad de Foucault. La Somateca es una deconstrucción del corpus ordenado que recuerda al Lacan del Seminario XVI, De un otro al otro, en donde Lacan critica el orden simbólico. Su proyecto sería una exploración del cuerpo humano sin jerarquías, sin clasificación, en tanto nada falta. Se ve que, en este punto, no coincide con el fenómeno trans que solo pretende incluir una prótesis o excluir un órgano, hormonarse para implementar o no los senos. Preciado propone una aspiración de esta civilización contemporánea como proyecto continúo, un laboratorio permanente sobre el cuerpo objeto para una nueva sexualidad ciborg.

Lacan considera que, si hay una ruptura fundamental introducida por la ciencia, es la absolutización del goce. No sería, pues, un efecto de la civilización sino un síntoma, el sinthome -mezcla de fantasma y síntoma- de esta civilización.

*Psicoanalista. Miembro de la AMP (ELP).

Fotografía seleccionada por el editor del blog. (¨Ese punto¨. Graciela Allende, EOL AMP )


[1] Exsexo – Ensayo Sobre El Transexualismo. Tomamos el título del libro de C. Millot para hacer un desplazamiento a modo de chiste.

[2] J-A Miller. Conferencia en Comandatuba. IV Congreso de la AMP (2004)

[3] J-A Miller. Punto cénit: política, religión y psicoanálisis. Colección DIVA (2012)

[4] F. Ansermet. Elegir el propio sexo: usos contemporáneos de la diferencia sexual. Virtualia 29

[5] Jacques Lacan: Seminario XIX O peor. Paidós

[6] E. Laurent. El Unarismo lacaniano y la variación de las conductas sexuales. Psicoanálisis lacaniano. Rennes (2007)

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