CORORNAVIRUS: “Saber que no se sabe”

Saber que no se sabe

 

Mónica Unterberger*

 

Tiempo de coronavirus. Es un real , que como todo encuentro con un real, pone a prueba la estructura  del parlêtre, uno por uno.

Esa experiencia no es nueva, ni para cada uno de nosotros, parlêtres, ni para cada uno de todos aquellos que han pasado por ella. Basta echar un hojeada a la oscura historia de las pestes, de las guerras, de los exilios, de los huidos, de las luchas, de sus relatos, torturas, muertes y soluciones.

Se hace evidente que el discurso que engendra el psicoanálisis con Freud, Lacan, es uno de  esos discursos que por  intentar tocar  lo real, le dan , en ello, una nueva oportunidad  a otro ciframiento, a otro anudamiento posible a lo que fuera hallazgo sintomático para un sujeto.

Se hace evidente ¿ cómo verificar algo así? . La larga serie de palabras, relatos, crónicas, reflexiones, propuestas, advertencias, testimonios, que se han ido escribiendo y hecho posibles en los lugares donde el psicoanálisis hace Escuela, dan una prueba de esos efectos efectivamente producidos, en efectos de discurso, y en ese discurrir admite cada vez que sabe que no sabe, pero aún así, se anima a dejarse decir aquello que le es más propio a su decir, y comprobamos, no sin júbilo , que no es sin nuevas producciones.

Escribir también pone en acto esas grandes pruebas, que el espíritu debe dar ante tales encuentros imprevistos.

¿No es eso lo que quiere decir “poner a prueba la estructura”? No sólo se pone a prueba ante lo real del sexo, siempre tan inédito, inesperado, sino que, por estas experiencias, nos enseña la extraordinaria proeza que resulta para un viviente, no sólo su paso a hablante, sino el hallazgo de encontrar las palabras que den sentido vivible a tal impacto.

Tiempos lógicos que hacen falta para alcanzar aquello que solo después podremos juzgar como un haber actuado según lo que respondía o no, a las condiciones, al problema que nos planteaban los datos del problema al que debíamos responder en acto.

A diferencia de otros discursos psi, tenemos a cielo abierto -si puedo decirlo así-, y bajo esa responsabilidad ineludible, una serie de escritos, de decires, relatos, propuestas, perspectivas con la que se muestra un posible tratamiento de lo real.

Y es a esta responsabilidad, a la que no puedo dejar de sumarme.

Como discurso, disponemos de la pluma como arma, y la práctica como método en el dispositivo que lo permite.

Ajenos a la política de los poderes de gobierno cuyas infatuaciones, pecados, agravios, irresponsabilidades, revelan a qué servidumbres voluntariamente responden.

Si el inconsciente es la política, saber que no se sabe procura, nos inclina en la buena dirección: interrogar los saberes que nos hacen sordos y enceguecen invenciones que sirvan a evitar el exceso a una degradación de la nobleza del parlêtre.

Cada uno de los relatos de la serie añade algo a la página en blanco, a la laguna en la historia, a lo no dicho, a lo olvidado.

Es una larga serie que en su continuidad discontinua y el ejercicio de valentía que demuestran, traen consigo algo del esfuerzo en pos de una construcción inédita de respuesta a lo real, sin ley.

Si bien no se sabe si la serie es el principio de lo serio, como dijo en 1972, J. Lacan, al menos, nos quedará renovar la apuesta.

*Psicoanalista. Miembro de la AMP (ELP)

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

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