Pacha mama… entonces estrago

Andrea Zúñiga López

Quisiera detenerme en algunos aspectos que han quedado para mi resonando de todos estos encuentros, estas ocho mesas interdisciplinarias tan interesantes cada una en su desarrollo y sus planteamientos y que creo abren puertas de trabajo y reflexión. Debo decir que he escrito estas líneas sobre todo pensando en nuestros colegas -no psicoanalistas- que se encuentran hoy en conexión desde distintos lugares. 

Considero importante poder plantear una lectura que contenga algunas de las nociones que podrían pensarse como orientadoras desde el psicoanálisis, frente a los asuntos ecológico y climático. Quiero proponer tres tópicos para la discusión y de esta manera iré hilvanando los elementos de mi elaboración. La cual tiene sobre todo preguntas y está aún sin terminar, así que pongo en consideración este work-in progress.

Casi todas las discusiones que se han sostenido en “Un esfuerzo de ecología”, han oscilado entre dos preguntas fundamentales: ¿Dónde está la causa del cambio climático y la crisis ecológica de nuestros días? y la segunda: ¿Qué se puede hacer frente lo que viene en los próximos años y décadas? Hay un viejo y muy conocido proverbio chino, todos lo recuerdan seguramente, que dice: “El aleteo de una mariposa puede generar un huracán al otro lado del mundo”. Una idea que sustenta gran parte de los planteamientos de la teoría del caos; una teoría más de la interminable lista de teorías humanas. Me parece entonces que hemos ido, con estas dos preguntas, entre el aleteo y el caos. 

El psicoanálisis da una gran importancia al primer aspecto del planteamiento: el aleteo. Nos centramos desde la mirada psicoanalítica, sobre todo en el meollo de la subjetividad. ¿Cómo se produce? ¿cuáles son sus coordenadas? y ¿bajo qué condiciones podemos hablar de la existencia de un Sujeto del Inconsciente? Esto no quiere decir que los psicoanalistas no nos interesemos por los asuntos de lo social y en este sentido, que no nos preguntemos sobre el segundo aspecto de esta idea: el caos. Nos preguntamos sobre qué se puede hacer, pero se puede sostener que estamos convencidos de que solo se puede atender el caos en la medida en que tengamos claridad sobre lo que se produjo en ese primer aleteo. La lógica de lo subjetivo siempre es el punto inicial de interés para un psicoanalista; marca el paradigma. 

Intentando ir rápido, el punto inaugural de lo subjetivo está cuando el significante, que es la materialidad del lenguaje, toca el cuerpo del individuo convirtiéndolo en sujeto y cuerpo hablante, este sería el aleteo de la mariposa.

El primer tópico que propongotiene que ver con la Madre o como se define en psicoanálisis: la función materna y que en el marco de nuestra temática la ubicamos en la noción de “La Madre naturaleza”. Una representación muy arraigada en los humanos a través de los tiempos, que podríamos calificar de milenaria, y que permanece vigente, aunque cobra una consistencia diferente en cada cultura y, sobre todo, en cada época. Así que podríamos decir que tiempo y espacio determinan la madre. Esta noción “Madre Naturaleza” la hemos escuchado a lo largo de estos encuentros. 

La -Madre naturaleza- es una cuestión que tiende a unir lo femenino y lo materno en una sola fórmula; asociada a los factores de fertilidad que tienen que ver no solo con la producción de la vida sino del alimento. Ya que la vida, sobre todo la vegetal y de los alimentos surge de la tierra, de allí la relación a lo nutricio. “La madre nos alimenta”, es un poco el enunciado que está detrás de esta noción -Madre-Tierra-.

 Si bien existe sin duda una relación de dependencia directa; habitamos este lugar llamado planeta tierra y todo cuanto podemos tener y gozar viene de las fuentes naturales; en este sentido, todas y cada una de las cosas que tenemos a diario para subsistir: la vestimenta, la casa, la comida, el móvil, el ordenador. Todo se ha elaborado y construido con la materia prima básica, que les ha dado posibilidad a los objetos. Si bien, esta relación de dependencia directa y concreta existe podemos entender y creo que estaríamos todos de acuerdo en que esta idea de lo materno, asociado al lugar en donde vivimos, es algo más ubicable del lado del mito o de una historia que nos cobija. Quiero decir, en realidad los seres humanos no brotamos de la tierra y la tierra no nos materna en el sentido estricto de la imagen. 

Con esto no quiero entrar en contradicción con los planteamientos de muchas teorías que se ubican bajo este precepto, no es para nada una crítica, más bien, mi intención es a partir de estas ideas sueltas, buscar comprender un poco mejor el origen de esta representación. 

¿Por qué digo que la tierra no nos materna en el sentido estricto? Si pensamos en la primera experiencia del animal cuando nace, sobre todo, en el caso específico de los mamíferos, la supervivencia siempre requiere de otro que medie entre el ambiente y el cuerpo, la criatura no podría sobrevivir sola sin el abrigo y el alimento que le proporciona su semejante al nacer. La relación a lo nutricio del cuerpo es una experiencia sobre todo mamífera. Esto se complica cuando del ser humano se trata, pues cierta pre-maturación (8) en el desarrollo, pone al pequeño en una franca y solitaria dependencia respecto a este otro cuando nace. 

La representación de “La madre Naturaleza” se configura entonces por lógica, en el encuentro del ser humano con la función materna. Y el otro que materna, es el pequeño otro, no se trata de la naturaleza en sí misma. La madre en el registro de lo inconsciente equivale a la huella de aquel ser humano que posibilitó que el lenguaje tocara el cuerpo. La función de quien materna es entonces encarnar al gran Otro, que no es otra cosa, que el discurso de la época. 

La naturaleza así cobra la consistencia de un Real en el sentido psicoanalítico, un imposible de atrapar por la representación. Real que nos atraviesa y que difícilmente podemos entender por más teorías que inventemos. Lo natural queda así ubicado en un plano fuera del campo de la realidad psíquica y de esta manera, la habitabilidad del sujeto nunca es la del aire, el agua o el fuego. El sujeto humano construye una burbuja en defensa a lo amenazante e insoportable que resulta lo otro y la naturaleza, incluyendo su propia biología.

Freud en 1930, en su ensayo “EL malestar en la cultura” incluye a lo natural como una de las tres fuentes principales de sufrimiento para el ser humano, más específicamente habla de las fuerzas de la naturaleza. En efecto, podemos pensar que existe algo de alguna manera incalculable, en el encuentro de la frágil y limitada constitución del ser humano, frente a lo que la naturaleza como fuerza le puede llegar a imponer. Esta fuerza puede llegar a ser abrumadora e incluso paralizante en muchos aspectos. El ejemplo vivido más reciente es la pandemia del Covid-19.

Lacan, en el Seminario 1 “Los escritos técnicos de Freud”’ en el apartado La tópica de lo Imaginario, se refiere a la representación madre naturaleza como un fantasma: “El gran fantasma de la natura mater” (a). El fantasma en el sentido lacaniano se entiende como una falsa representación que viene de alguna manera a remendar el punto de división subjetiva. Podríamos decir entonces que justamente en tanto inhóspita, peligrosa y cruel, la naturaleza se ha hecho merecedora de esta etiqueta MADRE TIERRA. Esto planteado desde la lógica de lo que podríamos nombrar la construcción de lo representacional humano en el inconsciente. En efecto, tanto la hospitalidad como la casa son invenciones necesarias del propio ser humano, y esto ha desembocado en lo que podríamos definir como una descomunal coraza civilizatoria. 

En contraste el fantasma arroja un ideal Madre tierra que la presenta como dadora de vida, vida infinita, con capacidad para albergar a todas las criaturas que están vivas y las que están por nacer, y en nuestros tiempos también es una madre lastimada, dolida, cansada del daño que se le ha hecho y pronto sin recursos para mantener a la especie humana. Sobre todo, nuestra especie; las otras, aunque bastante flageladas por el efecto de lo humano sobre el ambiente, posiblemente recuperarán su posibilidad de seguir viviendo en la tierra. Algo del orden de la expulsión de casa aparece en el horizonte humano.

Así pues, resulta importante situar que no hay Madre sino en el discurso del Amo. “Antes que existiera la palabra amo se formó la palabra ama del latin vulgar hispanizado amma, que en el siglo XIII se refería a nodriza y “dueña de casa”. Amma se asocia con la raíz indoeuropea amma (voz infantil para llamar a la madre (b) En efecto el primer Amo es la madre, en tanto pequeño otro que encarna al Otro primordial. La madre es el lugar en el que el aleteo ocurre y las condiciones para que este se produzca tienen que ver con la trascendencia del cubrimiento de la necesidad, que es biológica en un inicio y que luego pasa a transformarse en demanda. Demanda de amor que una vez está, nunca cesa de producirse. (3)

Este punto de la demanda infinita que no cesa aplica tanto para aquellos que se ubican en una posición de recibir eternamente los dones de la madre, por ejemplo, las industrias y el extractivismo radical, como para aquellos que consideran que es fundamental salvar la madre tierra, ya que si ella desaparece nosotros también. El narcisismo, como núcleo fundamental de la constitución del sujeto, funciona aquí en los dos sentidos. En efecto, ¿quién sino la madre puede hacer creer al niño que es él y nada más que él el centro del Universo? Aquí la operatividad del fantasma y la devastación infinita como una consecuencia lógica.

El siguiente tópico es el estrago materno. El psicoanálisis lacaniano va más allá y plantea una separación entre feminidad y maternidad. La relación que establece la madre con la pequeña criatura humana pone en juego su propia castración fundamental con el lenguaje, e implica un poder desprenderse del objeto de amor que es el niño en un momento inicial. Así el deseo materno tiene su cara opuesta que es el goce. 

La noción de estrago es para Lacan uno de los factores determinantes en la maternidad; determinante en tanto un deseo materno llevado al extremo y que también puede tener la cara del amor, podría sofocar de manera radical la separación del sujeto con el entramado (Goce-deseo-amor) que el universo materno implica. Cuando la madre se va porque dirige su deseo hacia otras cosas que no son el niño, para el sujeto surge una pregunta: ¿Qué soy para ella? Aquí hay dos aspectos interesantes en relación con este Fantasma Natura Mater. Si la Madre no es toda madre, cuando deja de serlo nos genera una pregunta. En cierta forma, la tierra manifiesta algo del poder continuar con vida ella misma, lo que implica el poder deshacerse de la humanidad y que revierte para el ser humano, como una pregunta inquietante por su lugar en relación con la vida y sus propias posibilidades de permanecer; las cuales son siempre finitas, aunque nos empeñemos en matizarlo.

Ahora bien, el estrago tiene lugar sobre todo en el campo del cuidado, que es la dimensión imaginaria de la función materna. Es allí donde la madre puede excederse en su deseo y generar en cierta forma algo de daño a la pequeña criatura cuando obstaculiza la separación. Al ubicarse dentro del registro imaginario, el cuidado está enmarcado en el ideal, se trata de un campo aséptico que no concibe el error. Tanto así que la falla en el cuidado es el des-cuido, no se puede cuidar nada a medias, o se puede, de hecho, es lo que ocurre; pero desde el punto de vista de la definición, el cuidado solo puede ser limpio, aplicado y sin error.

Aspecto interesante si pensamos que la única posibilidad de vinculación que el ser humano tiene con lo otro, por ejemplo, la naturaleza y las demás especies, es a partir de su propia relación al lenguaje, es decir su propia castración. Es por eso que el cuidado tiene un fallo lógico si del maternaje se trata; pero también ocurre si pensamos que se dice -cuidar la naturaleza- y en consecuencia la estragamos. El sujeto humano cuando se vincula, en cierta forma reedita su experiencia de sumisión, trauma y vulnerabilidad inicial. No tiene posibilidad de hacer con y tocar al otro sino a partir del significante; somos portadores de un virus mortal llamado lenguaje. ¿En este sentido podríamos pensar que el estrago hace su aparición inaugural en la vida del sujeto en el contacto con lo materno y que este no es un encuentro único-estático, sino que más bien tiende a reeditarse de manera constante en todos los ámbitos de la vida?

El tercer tópico que quiero proponer es la domesticación en la relación interespecies. Aquí podríamos pensar en muchísimos ejemplos de cómo el ser humano ha tocado la naturaleza. Desde los más simples y cotidianos hasta los más aterradores y devastadores. Pienso que una de las vías interesantes para pensar este vínculo del hombre con lo natural es la domesticación, específicamente la relación que se ha sostenido durante milenios con el perro. Se trata de una especie con el cual mantenemos, aún hoy en día, un vínculo muy particular; el perro se ha ganado a fuerza de trabajo, entrega y lealtad esta insignia de “mejor amigo del hombre”.

Agradezco a Ricardo Pobierzym, filósofo, quién está hoy en conexión desde Buenos Aires y con quien he sostenido una conversación a lo largo de estos días acerca del asunto y me ha orientado en cuanto a autores que han abordado esta temática. La búsqueda continua, pues ha sido como abrir una caja de pandora. Muchos autores coinciden en que lo especial del perro en vínculo con el humano es que ha sido la única especie animal que se ha contagiado del amor como forma de relación. El gato también, pero la diferencia entre el perro y el gato es que el gato conserva muchos de sus rasgos y comportamientos aún indomesticables.

Si decimos amor estamos por supuesto planteándolo desde nuestra perspectiva humana. ¿Qué cara del amor se le podría transmitir al animal? Sin duda ante la ausencia de malentendido el encuentro del ser humano con el animal no puede ser más que especular. Lo problemático que puede tener este núcleo vinculante del amor, como lo hemos visto, es que en el universo humano tiene relación al amo, por lo tanto, a la sumisión. ¿Quizás es precisamente por este aspecto, que se piensa al perro como una fuente de amor inagotable?

En nuestra época el perro ha ingresado a la economía libidinal del núcleo familiar y su lugar cada vez menos es el de mascota, pasándose a considerarlo en el discurso corriente, un hijo, ya no tanto un amigo fiel como en antaño. Por ejemplo, los significantes: adopción, padrinaje y casa de paso, hacen parte del lenguaje común, en una lucha contra el abandono que estos animales experimentan en las ciudades. Y en países como España las parejas en proceso de separación pueden disputarse la custodia del animal de compañía. Así la familia interespecies hace parte de las formas de organización de lo filial en el siglo XXI. También habría que incluir en este giro del discurso el lugar que en lo jurídico ha adquirido la sensibilidad del animal como aspecto definitorio de sus derechos en lo social. La jurisprudencia sin embargo es clara y aunque desde hace unos años marca una tendencia a reconocer al animal en su naturaleza y así definirlo como sujeto de derechos, no retrocede ante la idea de que las leyes en relación a lo doméstico del animal y su protección son concebidas en tanto el perro trae un beneficio al ser humano. Este es el principio básico de la domesticación.

Lo que me parece que es posible plantear desde el psicoanálisis es, precisamente, que en esta relación inter-especie se pone en juego de manera clara algo de la humanización y, por tanto, del uso del significante. No tenemos posibilidad de conocer los efectos específicos del lenguaje sobre el individuo-perro pues el animal no habla. Esta aclaración parece poco importante, pero lo resitúo, ya que en mis búsquedas he encontrado un trabajo de Jacques Derridá, quien en su libro: “El animal que luego estoy si(gui)endo”, escribe un capítulo dedicado a Lacan planteando justamente esta pregunta: ¿Y si el animal respondiese? Desconozco si hubo alguna respuesta por parte de Lacan a este planteamiento, pero me fue inevitable pensar que ya en 1943 Antoine de Saint-Exupéry se tomó el trabajo de responderlo en su fabuloso libro “Le petit prince”, cuando el Principito entabla su tan conocido diálogo sobre la domesticación con el personaje Zorro. Este maravilloso diálogo hiper-conocido en Occidente se establece entre un niño, es decir un ser humano que fundamentalmente tiene preguntas sobre la vida y un animal, quien efectivamente responde a los asuntos que el principito le plantea con tierna avidez e inocencia.

Dos cuestiones considero son interesantes de este precioso diálogo: primero la posibilidad que introduce la ficción de dar palabra a lo Real. El animal habla, pero además no habla de cualquier cosa, es el animal quien transmite al pequeño ser humano los avatares del vínculo amoroso en la amistad; la cual está nombrada por el autor bajo el significante “domesticación. Y el segundo punto importante de esta conversación, es la fórmula que el Zorro propone al principito para definir el asunto del vínculo, se gana en tanto la creación del lazo implica siempre una relación a la pérdida y por tanto al vacío.

El efecto que una relación estrecha con la familia humana ha traído sobre la especie canina, puede mostrarnos de alguna manera las dos caras de lo materno, tanto el deseo-amor como el estrago. Podemos constatar en nuestros días, animales -humanizados-, que, en la cotidianidad del hogar tienen, por dar algunos ejemplos: vestimenta, celebración de cumpleaños o asisten a espacios de socialización perruna, si es que algo así puede ser posible. Un sinnúmero de manifestaciones de cariño extremo, impensables hace apenas algunas décadas, y que muchos autores están de acuerdo en sostener, tienen el matiz de maltrato animal. Todo este vínculo humanizante implica, como bien lo indica la etimología de la palabra domesticación, una reducción y por tanto una disminución de la animalidad del perro. Como también lo tienen las formas de domesticación más clásicas, aquí el campo del cuidado da cuenta de su falla lógica. Y en contraposición, pero no sin ligazón pues se trata del mismo vínculo ubicamos los extremos del goce y el estrago en el abandono, el maltrato, el comercio y la muerte que la especie canina recibe a diario también por cortesía de los buenos humanos. En nombre del amor, el canino que en sus orígenes evolutivos fue más cercano al lobo, ha eliminado de manera progresiva e irreversible sus habilidades de caza y pertenencia a su manada original. Así, el precio que, como especie, el perro paga entrando en el régimen del amor filial, tiene que ver justamente con haber perdido su independiente capacidad de supervivencia. ¿Esta domesticación del perro ha implicado entonces trasladar al animal nuestra propia indefensión originaria? Vemos aquí un paradigma interesante, que no solo nos permite reconocer el entramado de la relación humano-naturaleza, sino que deja constatar el efecto mortificante del lenguaje.

¿Repercusión del fantasma en lo político-social?

Si tiempo y espacio definen la madre y esta se ubica del lado del discurso del amo de nuestros días habitamos globalización, economía, política y guerra. De todas estas madres y sus estragos no hace falta entrar en detalle.

Para terminar, quiero hacer referencia a tres eventos o noticias que tuvieron lugar hace un mes en Estados Unidos. Fueron tres hechos que ocurrieron en menos de dos semanas y en principio parecen aislados, pero en cierta forma me permiten redondear estos aspectos que he traído hoy para ustedes. Hay un planteamiento de Lacan en el Seminario III dedicado a la estructura psicótica: “Aquello que está forcluido en lo simbólico retorna en lo RealEs la frase en la que me apoyo para dar lectura y punto de capitón a estos tres eventos. 

-La primera noticia. 26 de junio 2022: “Corte Suprema de Estados Unidos: Penalización del aborto. El Tribunal Supremo deroga el derecho al aborto en Estados Unidos. En un fallo muy poco habitual, el tribunal revocó su propia e histórica sentencia de 1973 que era el precedente legal que garantizaba el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo a nivel federal.”

Podríamos decir muchas cosas en relación a esta decisión tomada por parte de un tribunal supremo en un país como USA, cuna del capitalismo y potencia mundial. Hay algo de un ir hacia adelante retrocediendo, sobre todo en materia de derechos de la mujer; algo que habla más de una especie de repetición sintomática. Me gustaría subrayar sólo una idea, que me parece está implícita en esta decisión de la corte estadounidense: La imposibilidad de representarse que la madre también puede expulsar la muerte. 

-La segunda noticia. 1 de Julio de 2022: “El Tribunal Supremo socava la lucha de Estados Unidos contra el cambio climático- Los jueces recortan el poder del organismo regulador del medio ambiente para fijar los límites de emisiones”

Esta vez la decisión del tribunal supremo tiene que ver con uno de los aspectos que hemos situado a lo largo del recorrido de “Un esfuerzo de ecología”: la negación del cambio climático. Personalmente creo que constituye el núcleo más sintomático de toda esta problemática. Si establecemos una relación con esta noción de la Madre naturaleza idealizada, eternamente vital, este fantasma de la madre omnipresente y eterna, que no desaparecerá y mucho menos expulsará la muerte; encontramos un punto de anclaje para esta negación sintomática. Aún más, si retomamos las dos formas de funcionamiento que el narcisismo puede adquirir en relación a la operatividad del Fantasma Natura Mater, ¿dónde se ubicaría algo del principio de realidad frente a esta problemática? Considero que el lugar que pueda tener esta pregunta en los discursos del saber científico y social de la actualidad sería un posible punto de partida para plantear que hacer frente a la catástrofe.

-La tercera noticia. 4 de julio 2022: “Al menos 6 muertos y más de 30 heridos en un tiroteo en Chicago durante el desfile de la Fiesta Nacional de Estados Unidos.”

Aquí la muerte aparece en acto. ¿ciudadanos armados que entran en cólera?, ¿locura repentina?, ¿pasaje al acto? La relación a la muerte, que es estructural en el sujeto, como consecuencia del efecto significante en el cuerpo, no aparece en la representación. Tampoco se concibe como posibilidad inherente en el discurso. Ni en la primera, ni en la segunda noticia; luego esta irrumpe de la manera más brutal en el acto. La frase de Lacan se ve muy claramente ilustrada: “Aquello que está forcluido en lo simbólico, retorna en lo real”.

Después de tener la posibilidad de escuchar a todos los invitados de este recorrido, pienso que el asunto de la negación del cambio climático tiene como correlato directo en el discurso de la época la negación del inconsciente y, por tanto, una negación de la subjetividad humana como factor inherente al problema. De este punto subyacente los psicoanalistas tenemos parte de la responsabilidad.

Se ha dicho en varios momentos de este evento que: “el empuje hacia un goce sin límites nos está llevando a acabar con el aire” Considero que es una fórmula válida e interesante, pero me parece que es una fórmula que está planteada en un plano lineal del tiempo; a más empuje hacia adelante los recursos se agotan y la consecuencia concreta será no tener aire. 

Yo propongo, si me lo permiten y ya para cerrar, una fórmula que creo podría acoplarse mejor con la orientación del tiempo en el inconsciente, más desde lo lógico que desde lo cronológico. Es decir, no pensando solo en el futuro, como lo hace la ciencia.  La fórmula seria la siguiente: -Es la falta de aire en el discurso de la época, la falta de hiancia y de metáfora, la que nos deja en el impase civilizatorio absoluto, en un -no saber hacer- con lo imposible.

*Psicoanalista.

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

Intervención del 23 de julio 2022 en el evento: “Un esfuerzo de ecología” organizado por Conferencias Introductorias al psicoanálisis lacaniano del siglo XXI. Colombia 2022.


Notas

a. “La seguridad de la construcción es en él tanto más evidente, como que fue a partir de ella que surgió el gran fantasma de la natura mater, la idea misma de naturaleza, respecto a la cual el hombre se representa su inadecuación originaria, expresándose de mil maneras. Se la puede situar, de modo perfectamente objetivable, en toda su peculiar impotencia al origen de la vida. Esta prematuración del nacimiento no la inventaron los psicoanalistas. Histológicamente, el aparato que desempeña en el organismo el papel de aparato nervioso, tema aún en discusión, está inacabado al nacer. El hombre alcanza la culminación de su libido antes de alcanzar su objeto. Por allí se introduce esa falla especial que se perpetúa en él en la relación con un otro, infinitamente más mortal para él que para cualquier otro animal. Esta ·imagen del amo, que es la que él ve como imagen especular, se confunde, en el hombre, con la imagen de la muerte. El hombre puede estar en presencia del amo absoluto. Lo está originariamente, se lo hayan o no enseñado, él está sometido a esa imagen.” Jacques Lacan. La Tópica de lo Imaginario. Seminario 1. Página, 226.

b. Etimología: Palabra Amo en: http://etimologias.dechile.net/?amo

c. “–¡Ah!… –dijo el zorro– Voy a llorar. –Tuya es la culpa –dijo el principito–. No deseaba hacerte mal, pero quisiste que te domesticara… –Sí –dijo el zorro. – ¡Pero vas a llorar! –dijo el principito. –Sí –dijo el zorro. –Entonces, no ganas nada. –Gano –dijo el zorro–, por el color del trigo.”

Referencias

  1. Brousse, M. (2018). Vaciar la Madre. Conferencia en Jornadas X Nel México. Publicada por Bitácora Lacaniana en el 2019.
  2. Brousse, M. (2018). Madres Públicas, mujeres secretas. Conferencia en Jornadas X Nel México. Publicada en Bitácora La
  3. caniana en el 2019. Brousse. M. (2022) Quels excés dans l’amour ? (Registro audio) Conferencia. ASREEP-NLS. Laussanne Junio, 2022
  4. Derrida.J. (2006) El animal que luego estoy Si(gui)endo. Editorial Trotta.
  5. Freud. S. (1930) El malestar en la Cultura. Obras Completas Editorial Amorrortu. Argentina
  6. Haraway.D. (2016). Manifiesto de las Especies de Compañía: Perros, gentes y otredad significativa. Bocavulvaria ediciones. Argentina.
  7.  Klein, N. (2019). El derecho a regenerar-De la extracción a la renovación. “Esto lo Cambia todo –El   Capitalismo contra el Clima”, 2da edición. Editorial Paidós. Argentina.
  8. Lacan J. (1953). La tópica de lo imaginario, en Seminario 1, Escritos Técnicos de Freud. Editorial Paidós, Argentina.. Lacan J. (1955).
  9. Seminario Libro 3. Las Psicosis. Editorial Paidós. Argentina

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