Desmontar la servidumbre voluntaria

Maria de Lourdes Mattos*

Tres metáforas con significados semejantes -sombrío, oscuro, opaco- relacionadas con un tiempo de oscuridad, de falta de luz, de borradura de la memoria de otros momentos de la historia, contribuyen a la reflexión de estos tiempos. ¡Tiempos de incertidumbre, de ausencia de respuestas para lo que vendrá, tiempos de miedo y angustia!

Si no fueran suficientes los gobiernos extremadamente autoritarios, ¡todavía tenemos una pandemia grave!

Una pregunta que insiste, cada vez con mayor frecuencia, desde el golpe de Estado que destituyó a la expresidenta Dilma Roussef, en 2016 es ¿cómo llegamos a este punto? Parodiando un viejo dicho: si las cosas iban mal en aquel momento, ¡empeoran aún más!

Esta pregunta va acompañada de un sentimiento de indignación, expresión de otro cuestionamiento: ¿cómo eligió la mayoría de la población brasileña a un representante totalmente contrario a sus intereses sociales y políticos?

La Boétie1, pensador del siglo XVI, que tuvo una corta vida, dejó un escrito muy importante, titulado Discurso sobre la servidumbre voluntaria, cuya reflexión se refiere a la relación entre tiranía y servidumbre. “Es el propio pueblo el que se esclaviza y se suicida cuando, pudiendo elegir entre ser sumiso o libre, renuncia a la libertad y acepta el yugo; cuando consiente en su sufrimiento o, mejor dicho, lo busca”2.

En su análisis, tomó en cuenta que el que se somete también puede someter al otro, como si cada uno llevara dentro de sí una porción de “tiranía”. A pesar del tiempo que ha transcurrido desde su escrito, esto nos ayuda a reflexionar sobre los gobiernos autoritarios.

Umberto Eco3 en una conferencia realizada para estudiantes estadounidenses en 1995, titulada “El fascismo eterno”, trae una serie de características importantes sobre el fascismo, muchas, fácilmente percibidas hoy en día, advirtiendo: “El ur-fascismo puede volver bajo los trajes más inocentes”4. Su contribución viene de la necesidad de reconocer esta presencia para poder combatirla. La cuestión de la servidumbre voluntaria se plantea desde otro ángulo.

El psicoanálisis, con la formalización del inconsciente, introduce nuevas aristas y posibles respuestas a esta discusión. Somos prisioneros del lenguaje, pero algo siempre está fuera de nuestro alcance, ¡porque la palabra no puede dar cuenta de todo! Freud5, trae, en varios textos, referencias importantes sobre la relación entre amor y odio: el amor es partenaire del odio, pero el odio puede presentarse solo, considerando que precede al amor. En la operación de constitución del sujeto, denominada ausstossung, para que sea introyectado lo bueno, el yo expulsa el goce que le es perjudicial.

Eco6, llama la atención sobre una de las características del fascismo: el culto al heroísmo vinculado al culto a la muerte. Aunque vivamos en un país democrático, ¡el culto a la muerte, con manifestaciones de odio, se ha presentado sin rodeos, sin máscaras!

El recrudecimiento del totalitarismo ocurre en un mundo carente del padre, del recurso simbólico. Según Lacan7, “la cicatriz de la evaporación del padre” se ubica en el racismo, en la segregación. Lo universal contemporáneo es la segregación generalizada, que vemos representado en innumerables agrupaciones, en sectas religiosas, en milicias, en medios digitales.

Este proceso no es nuevo, aunque hoy ha adquirido contornos asustadores. Históricamente se ubica en la era del antropoceno8, marcada por un cambio en la relación entre el hombre y la naturaleza, que pasó de un sistema de producción artesanal a una producción industrial, lo que implica un “matrimonio” entre capitalismo y ciencia.

Miller9 dice que “el capitalismo y la ciencia se han combinado para hacer desaparecer la naturaleza y que lo que queda del desvanecimiento de la naturaleza es lo que llamamos real, es decir, un resto desordenado por la estructura”.

Antes de esta pareja, lo real estaba cerca de la naturaleza, los eventos eran previsibles, las estaciones del año no sorprendían, lo real y lo simbólico estaban conjugados. Según Miller, lo real se ha vuelto impredecible, ¡sin ley! El siglo actual nos sitúa ante muchos cambios. Este es el “gran siglo de la bioengineering, que hará posible todas las tentaciones de la eugenesia”10.

 El desvanecimiento de la naturaleza

La pareja entre capitalismo y ciencia ha resultado en un proceso de depredación ambiental inimaginable, en el que todas las cadenas de la vida están amenazadas. Según Tarquínio11, la desregulación ecológica es planetaria. Actualmente, la población mundial tiene aproximadamente ocho mil millones de habitantes, siendo que los 10% más ricos son responsables de la emisión del 52% de los gases que causan el efecto invernadero, acumulados desde 1990. Los 50% más pobres contribuyeron con un porcentaje mucho más estrecho, 7% de estos gases. Tarquínio señala que el problema no es el aumento de población, como argumentan ciertas corrientes ideológicas, en un intento de “justificar” una política de exterminio de los más pobres. El calentamiento global está íntimamente relacionado con el modo de vida de la población, que incluye lo que se produce y consume.

En Brasil hoy, si las más de 160 mil muertes por Coronavirus no fuesen suficientes, tenemos las llamas del Pantanal y la Amazonía, importante pulmón mundial. ¡Se trata de quemar tierras para criar ganado y llenar los bolsillos de los representantes de la agroindustria! Esta práctica destructiva no es nueva, aunque se ha agravado mucho en el gobierno actual. La eliminación de los bosques perjudica el proceso de fotosíntesis de las plantas, provocando la liberación de dióxido de carbono y metano, gases que provocan el efecto invernadero.

En un artículo publicado en la revista Piauí, João Moreira Sales12 trae una importante contribución a los desastres ambientales provocados por la explotación indebida del bosque. La construcción de la Central Hidroeléctrica Tucuruí es un ejemplo. Durante diez años (1974-84) deforestó un área mayor que la suma de los municipios de São Paulo y Rio de Janeiro, con un récord mundial de movimiento de tierras. Gran parte de la madera extraída se sumergió en el agua. El espantoso impacto sanitario generó la propagación de varias especies de mosquitos transmisores de enfermedades, incluyendo la malaria, que en este período pasó de 251 casos a 10.000, además de la expulsión de muchas familias que vivían junto al lago debido a los ataques de mosquitos. También ha aumentado la incidencia de muchas otras enfermedades graves. Basándose en un estudio de laboratorio, se puede afirmar que “la infección humana es casi siempre un accidente biológico”. “Los garimpeiros destruyen las barrancas de un igarapé. Los madereros desforestan el bosque. Llegan los bueyes. Los tractores erigen un dique. Los huéspedes naturales -monos, pájaros, etc.- huyen o son extintos, y el virus, obedeciendo al imperativo de su propia perpetuación, salta a una nueva especie capaz de incorporarlo”13.

Según Sales14, el mundo de las finanzas creó el término cisne negro para expresar la llegada de un evento que causa impacto y espanto, cuyas señales eran previsibles y fueron descuidadas. Se dice que el ataque del 11 de septiembre y la pandemia actual son un cisne negro. Un ambientalista, Adam Sweidan, acuñó otra expresión, elefante negro, que sería la tragedia causada por el evento predecible. En 2014, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo: “una enfermedad mortal que se puede transmitir por el aire puede y probablemente ocurrirá entre nosotros”, por eso creó el programa federal de vigilancia de pandemias, que Trump desactivó en 2019.

Las dos expresiones, cisne negro y elefante negro, manifiestan de alguna manera «el gran desorden en lo real del siglo XXI”15. Por un lado, lo real de la ciencia, con leyes propias, que permiten predecir algunos eventos, como Covid-19. Por otro lado, un real sin ley, expresado en las grandes catástrofes que afectan a nuestro tiempo. Un término que ha sido ampliamente utilizado, “negacionismo”, tiene una estrecha relación con los “accidentes” ambientales, descuidados por los gobiernos autoritarios actuales.

El negacionismo incluye la banalización de los acontecimientos, el borrado de la memoria, la actitud de negligencia, produciendo lo que Briole16  consideró un discurso sombrío. “El hombre es olvidado en relación con las enseñanzas de la historia y en la búsqueda de la verdad, en la mayoría de las veces opta por el discurso oscuro”17.

El psicoanálisis tiene una tarea importante en el sentido de traer un poco de luz a estos tiempos. Para ello, el psicoanalista necesita, como bien recomendó Lacan18, estar a la altura de la subjetividad de nuestra época, es decir, estar a la altura de acoger al sujeto del goce en su singularidad, permitiéndole liberarse de las ataduras del superyó de la servidumbre voluntaria, a partir del recurso a la palabra. Es necesario considerar la dimensión política del inconsciente, teniendo en cuenta que el sujeto individual es afectado por lo colectivo de lo universal contemporáneo. El psicoanalista debe ser capaz de tener en cuenta lo real en juego hacia la singularidad del síntoma de cada sujeto, lo que sin duda fortalece la democracia y la dimensión del amor.

*Psicoanalista, reside en San Pablo.

Traducción de Ana Paula Britto

 Fotografía seleccionada por el editor del blog. (Estatua de Étienne de La Boétie realizada por Tony Nöel en 1892. Se encuentra en su ciudad natal, Sarlat-la-Canéda, Francia.)

Fuente: http://lalibertaddepluma.org/maria-de-lourdes-mattos-desmontar-la-servidumbre-voluntaria/

Notas

[1] BOÉTIE, É. (1530 – 63). “Discurso da servidão voluntária”. São Paulo: Martin Claret, 2009.

Ibídem, p. 36.

ECO, H.  “Fascismo eterno”. Rio de Janeiro: Record, 2018.

Ibídem, p. 61.

FREUD, S. Os instintos e seus destinos (1915), Psicologia das massas e análise do eu (1921), A negação (1925), O mal estar na civilização (1930).  In: Obras Completas, SP: Cia das Letras, vs. 12, 15, 16, 18, respectivamente.

ECO, H. op. cit. p. 54.

LACAN, J. Nota sobre o pai. In: Opção Lacaniana: Revista Brasileira Internacional de Psicanálise, n. 71, nov. de 2015.

A revolução industrial e a revolução francesa são dois marcos importantes da era antropocena, séc. XVIII.

MILLER, J-A. O real no século XXI. Apresentação do tema do IX Congresso da Associação Mundial de Psicanálise. In: “Um real para o século XXI”. Scilicet, p. 29.

10 Ibídem, p. 28.

11 Entrevista com o antropólogo e economista Tomás Togni Tarquínio. In: live, https://www.youtube.com/watch?v=5jgaKLqtZXQ&feature=youtu.be

12 SALES, J.M. O elefante negro – que doenças a floresta esconde? In: Piauí, n. 169, out. 2020, p.30-6.

13 Ibídem, p. 33.

14 Ibídem, p. 36.

15 MILLER, J-A. op. cit. p. 23.

16 BRIOLE, G. O discurso sombrio. In: Opção Lacaniana, n. 82, abril de 2020.

17 Ibídem, p. 60.

18 LACAN, J. Função e campo da fala e da linguagem em psicanálise. In: Escritos, Rio de Janeiro: Jorge Zahar Ed. 1998, p. 322.

Una respuesta a “Desmontar la servidumbre voluntaria

  1. Bueno, con esto de la postmodernidad hemos adquirido una nueva disposición, un nuevo “negacionismo”. La mentalidad común (lo que se debía denominar ideología dominante) tiene raíces profundas; pero tampoco hay que exagerar: hay ganarse la vida (que para muchos es encontrar qué comer), encontrar compañía, entretenerse… Y eso hay que hacerlo en este mundo (las fantasías, más o menos masturbatorias, no nos terminan de consolar de las carencias). Y este mundo es como es; todo eso se encuentra en ese lugar llamado MERCADO. Y, al mercado llegan las cosas, las mercancías, desde un sistema de producción organizado en torno a un principio sagrado: la propiedad. Sííí, la propiedad privada, una de las tres patas sobre las que se apoya el MERCADO (las otras dos: la división del trabajo y el Estado; pero ahora no son el asunto a tratar). Una hermosa superstición, esta de la propiedad privada: tal cosa hace mucho que dejó de tener ninguna relevancia en la tarea que los economistas le atribuían: asignar los recursos escasos a fines alternativos, suponiendo que el MERCADO lo haría de modo “eficiente”. Una superstición, cuyo carácter sagrado se refuerza con la descalificación de quien desvela la paparrucha apelando al pragmatismo. Una superstición que somos incapaces de abandonar, pues estamos atrapados en la vida cotidiana que el mercado organiza. ETC., ETC., ETC. Después de esto, viene todo lo demás, Freud, Lacan, Foucault y también Clifford Geertz, David Graever, … Pero ¿qué tal si empezáramos por el principio, para inmediatamente ordenar el abigarrado mundo de las subjetividades, las culturas, las superestructuras en suma y, en fin, entender el PODER (y su correlativa OPRESIÓN)? ¿Será posible esa investigación? Y, para terminar ¿serviría para algo interesante, más allá de la “charla de café”?

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