CORONAVIRUS: “El día después”

El día después

 

Guilaine Guilaumé*

 

¡Ah, el día después! Aquél que conjugamos en futuro, tanto temido como soñado. Todo el mundo habla de él, todo el mundo lo jura, tanto los ciudadanos confinados como los representantes de nuestra democracia: habrá un antes y un después, no podremos hacer como si nada hubiera pasado, habrá lecciones de esta crisis sanitaria.

Lo clamamos y reclamamos: después, será lo humano contra las cifras, la salud contra los lobbies, incluso el planeta contra los pequeños goces individuales. Durante este tiempo confinado, que algunos dicen suspendido, ¿estamos durmiendo, soñando sin consecuencia en el mundo de después, mejor aún, ideal? Despertémonos, aunque sea un poco. El tiempo no está de ninguna manera suspendido, continúa su obra, su obra de vida y de muerte sobre los cuerpos y sobre la tierra que habitamos. No hay “orilla” (1), así como lo canta el poema lamartiniano.

En su “Diario de confinamiento” (2), Wajdi Mouawad expresa su temor: “¿No estamos acaso simplemente esperando, confinados en nuestras casas, que las cosas vuelvan a ser lo que eran?” Otra inquietud, la de la poeta Cécile Coulon en su texto “Quedar así”: “Tengo miedo de una cosa estúpida: tengo miedo de que una vez que la epidemia haya pasado, una parte de mí quiera quedar así […] tengo miedo de que una parte de mí misma cese, para siempre, de querer acercarse […] ¿Acaso soy la única que teme la inmunidad progresiva de la existencia?” (3) Nicolas Hulot, por su parte, asegura que lo vivimos “el franqueamiento de una etapa” para la humanidad”: “Es nuestra responsabilidad colectiva hacer bascular el mundo del lado de la solidaridad, la sustentabilidad, la reducción de desigualdades, en pocas palabras, hacia un mundo vivible y deseable” (4).

Un mundo deseable

Lacan nos enseñó a reconocer “en el deseo el carácter paradójico, desviado, errático, excéntrico, incluso escandaloso, por el que se distingue de la necesidad ” (5). Entre el mundo que decimos querer y el mundo que deseamos, puede haber… ¡un mundo! El hombre no trabaja siempre por su bien, lejos de eso. Ciertos miembros del Parlamento vienen de lanzar una consulta sobre una plataforma de internet (6), bajo el título El Día Después: “El día después de esta crisis sanitaria […], tendremos […] que llevar adelante un […] combate: la lucha por el clima, la biodiversidad y la justicia social.” Llamemos a Lacan y al discurso analítico al rescate en este momento donde intentamos imaginar el día después, ese día que no existirá, ya que no habrá un “gran mañana”. No nos despertaremos una mañana, febriles por todas nuestras ideas y constataremos que todo ha cambiado.

Preguntas kantianas

En “Televisión”, dirigiéndose a Jacques-Alain Miller quien lo interroga, Lacan se encuentra “volviendo a decir” las preguntas kantianas: ¿qué puedo saber? ¿qué debo hacer? ¿qué me está permitido esperar?

Lacan indica que, para el discurso analítico, la primera de estas preguntas es incongruente: “Mi discurso no admite la pregunta por lo que se puede saber, puesto que parte de suponerlo como sujeto del inconsciente.” (7) Como llevándonos de la mano, J.-A. Miller indica: “Ya lo sabía…”. Efectivamente, todos lo sabíamos, desde ya, que estábamos yendo hacia el muro. A la segunda pregunta, Lacan responde: “Solo puedo retomar la pregunta como todo el mundo haciéndomela a mí mismo. Y la respuesta es simple. Es lo que hago, de mi práctica tomar la ética del Bien-decir, que ya he acentuado”. J.-A. Miller indica al margen: “¿Qué hacer? es lo que pregunta aquél cuyo deseo se ha extinguido.” Una ética del Bien-decir, entonces, que se opone a la cobardía moral del lamento y la tristeza.

Finalmente, a la última pregunta, Lacan responde sin rodeos: “espere lo que le dé la gana. Sepa solamente que he visto varias veces la esperanza, lo que llamamos “los días que cantan”, llevar simplemente al suicidio a gente que yo estimaba tanto como lo estimo a usted”. Luego, agrega: “Para que la pregunta de Lacan tenga un sentido, la transformaré en: ¿de dónde espera?” Esperanza en el psicoanálisis para saber algo del destino que nos hace el inconsciente.

En cuantos a los futuros días que no cantarán, J.-A. Miller es, en la continuidad de Lacan, una preciosa guía. En “El acto entre intención y consecuencia” tomado de su Seminario de política lacaniana, esclarece el acto que no es de lo cual dependen las continuaciones, no el acto cargado de buenas intenciones, sino el acto en tanto dependiente de las continuaciones que le serán dadas: [Lacan] inscribe el acto, el estatuto mismo del acto, en la continuación, la serie de una cadena significante […] El verdadero acto no se juzga en su origen, en sus condiciones de producción. Hay que esperar para saber si se trata de uno.” (8)

La ética hegeliana de las consecuencias contra la ética kantiana de la intención

Intenciones, de las cuales está hecho el infierno, tendremos como para revender hasta el final del confinamiento y más – y la moral, y los buenos sentimientos para continuar durmiendo y soñando. La ética de las consecuencias, por su parte, no es una “ética del soltero” (9). Supone tener en cuenta al Otro. J.-A. Miller indica: “Desde que está el inconsciente, solo podemos ser hegelianos en este punto, solo podemos precisamente referir el acto a sus continuaciones, a la metonimia de la cadena significante, al Otro” (10). Y avanza con una analogía con el chiste: “el Witz no vale, desde luego, sino por la acogida del Otro”. El Covid 19 no es un Witz, incluso si conduce a los seres hablantes a producirlos en cantidad. No es tampoco un acto. Es un real que ha venido a tomarnos, sorprendernos, quizás despertarnos, invitarnos a cesar de tomar nuestros deseos como realidad. Pero esto lo sabremos más tarde.

*Psicoanalista. Miembro de la AMP (ECF)

 

Fotografía seleccionada por el editor del blog. (El despertar de la conciencia. William Holman, 1853)

 

Traducción: Stéphanie Malecek. Revisada por Joaquín Caretti.

 

 

  1. «El lago» de Alphonse de Lamartine
  2. Mouawad W., «Journal de confinement» [Diario de confinamiento] sitio web del Théâtre de la Colline, 3 de abril
  3. Coulon C., «Rester ainsi» [Quedarse así], en su página de Facebook.
  4. Hulot N. citado por «Coronavirus: les députés rejettent un amendement qui devait préparer un après-crise plus durable», [Coronavirus: los diputados rechazan una enmienda que debía preparar un post-crisis más durable] novethic.fr, 23 de marzo de 2020.
  5. Lacan J., «La significación del falo», Escritos, Paidós, Buenos Aires, 1971, p. 670.
  6. à retrouver ici.
  7. Lacan J., «Televisión”, Otros escritos, Siglo xxi; Buenos Aires, 2001, p. 562
  8. Miller J.-A., «L’acte entre intention et conséquence», [El acto entre intención y consecuencia] La Cause freudienne, n° 42, mayo 1999, p. 10.
  9. Lacan J., «Television», op. cit., p. 567 10. Miller J.-A., «L’acte entre intention et conséquence», [El acto entre intención y consecuencia] op. cit

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