CORONAVIRUS: “Luz y oscuridad en la poética Brossiana. O, de la centralidad de la cultura [1]

Luz y oscuridad en la poética Brossiana

O, de la centralidad de la cultura [1]

 

Cloe Masotta*

 

 

Més a prop de les estrelles,

el primer raig del matí.

Sento que obres les finestres

i em preguntes si he dormit.

Jo t’explico que, com sempre,

em desperto a mitjanit,

em passejo per la casa

i tu em dius que m’has sentit.

Ferran Palau[2]

 

Son tiempos oscuros en los que una pandemia nos mantiene encerradas y encerrados en nuestras casas la mayor parte del día. Ya no podemos ver ni abrazar a tantos amigos y amigas, y no sabemos cuándo lo podremos hacer. Confinados y confinadas, surge el temor no solo a la enfermedad, no solo a que nuestros seres queridos enfermen, sino también a un futuro que no podemos imaginar después de permanecer en casa más días de lo que connota la palabra cuarentena. En medio de la incertidumbre, el arte, la música, la poesía que hacen otros o la propia escritura, son una luz que nos impulsa a perseverar, lo cual me remite a la actualidad y, como veremos más adelante, al carácter intempestivo de un artista, Joan Brossa, que vivió en las primeras décadas de su trayectoria poética la oscuridad de la dictadura franquista; que supo que, en todo momento, si algo podía guiarlo en tiempos tan sombríos, era precisamente la luz de la poesía.

Si hiciéramos un viaje en el tiempo y situáramos esta pandemia, por ejemplo, en la década de los cuarenta o los cincuenta en que Brossa escribe sus primeros textos, no nos conectaríamos por Skype, Zoom, Jitsy, Whatsapp, o la infinidad de ventanas virtuales que abrimos cada día para comunicarnos con los y las que amamos. Quizás nos escribiríamos cartas. Que es lo que hizo Brossa durante esos años con Antoni Tàpies, Modest Cuixart o Joan Ponç y con todos aquellos amigos y colaboradores que lo acompañaron a lo largo de su vida. Unas cartas que pude leer durante el año 2015 en el transcurso de mi investigación en el Fons Joan Brossa[3], situado actualmente en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA). Unas cartas que enseguida ejercieron sobre mí la fascinación del acceso a la intimidad del proceso creativo brossiano y a cómo el poeta transitó los tiempos oscuros de la dictadura. Enseguida se trazaron algunas motivadoras correspondencias entre lo que Joan Brossa escribía a sus amigos y colaboradores, y los poemas que creaba para exorcizar la dificultad del presente que le tocó vivir.

Siguiendo la datación que proponen autores como Jordi Coca en El pedestal són les sabates[4] el primer período de la trayectoria brossiana correspondería a los años 1938-1950. Después de varios intentos fallidos por parte de su familia de encontrarle un oficio, y de dedicarse a la venta clandestina de libros prohibidos, Brossa se consagra exclusivamente a la escritura. En nuestra incursión en el Fons Joan Brossa descubrimos que el artista traza sus pensamientos en soportes de todo tipo; en papeletas electorales, programas de cine, sobres del médico, folletos de exposiciones.  Su actividad es infatigable, lo podemos imaginar como un grafómano que escribe en todos los papeles que tiene al alcance de la mano. Como un intrincado y laberíntico palimpsesto, su trazo a lápiz se extiende, se despliega, como un ejército de hormigas laboriosas. A veces, incluso, el poeta escribe sobre escrito. En su caligrafía palpita la urgencia de los pensamientos que, si no escribimos deprisa, deprisa… tendemos a olvidar o perder. O tal vez no. Tal vez es que el principio de yuxtaposición y collage de sus poemas (textos, poemas visuales, guiones cinematográficos…) se contagia de su proceso creativo, de la manera compulsiva, apasionada y urgente en qué Brossa trabaja.

Por otro lado, durante este mismo período, junto con su incansable producción artística y literaria, Brossa mantiene una fecunda correspondencia con los mencionados Cuixart, Tàpies o Ponç, entre otros amigos, colaboradores y compañeros de iniciativas como las publicaciones Algol Dau al Set. Una correspondencia en la cual se hacen muy presentes unos años de posguerra en que Cataluña vive, por ejemplo, el durísimo aislacionismo del franquismo. “No llegaba nada de nada”, contaba Joan Brossa, “una obra porque era política, la otra porque era antirreligiosa… El hecho es que no llegaba ninguna. En aquellos años de miseria insuperable leí Ulises[5]”.

Es sobre todo con Tàpies con quien Brossa mantiene un nutrido intercambio epistolar. “Cuando Tàpies pasó un año en París, con una beca del Instituto Francés, la relación no se interrumpió. Nos escribíamos[6]”. En una carta del 21 de enero de 1951 leemos: “Por aquí todo sigue igual (…) ánimo Tàpies que aquí sí que estamos jodidos, rejodidos y contrajodidos.” Y volvemos a encontrar la afirmación de la monotonía en un borrador destinado a Cuixart y Tàpies del 20 de enero de 1951: “Por aquí todo sigue igual y el ambiente da la impresión de una amenaza, pero yo continúo creyendo que hay que emprender un camino a mano izquierda”.

Luz y oscuridad, el ahogo de un país sometido bajo el yugo de la dictadura convive con un posible camino, luminoso, y liberador, a través del arte. “Estoy habitando la oscuridad” escribe Brossa en una carta a Joan Ponç del mismo año. Pero frente a esta oscuridad del franquismo, Brossa opondrá la luz vital que le proporciona la creación artística: “Animar un mapa, que crezca puro, de la espuma del mar, es cada día más difícil. ¿Me he acojonado? Los días lentos, vuelven entre llamas. El fenómeno de la vida es una exaltación más o menos luminosa.”

Las palabras que escribe Brossa en su epístola a Ponç, en que “el fenómeno de la vida” deviene “una exaltación más o menos luminosa”, reverberan en un poema del mismo período, El sonet del pur estrèpit, publicado en sus Sonets de Caruixa (1949)[7]:

SONET DEL PUR ESTRÈPIT

El vent lluita per ésser flor, la flor

Per ésser papalló, el papalló

Per ésser peix, el peix per ésser jo.

I jo, l’Arrel de la Creació.

 

Sembla fosca; sentida no te so;

Pot no existir, no obstant, existeix; ¿no

vivim en la foscor tu i jo, però

La terra es mou en justa processó?

 

El món, un cap d’agulla m’esdevé.

Ni alt ni baix, no pots distingir re:

Un bri és gran com el turó darrer.

 

En mi quan la lluna fa el seu ple,

Profund com l’aigua obscura anhelo ser.

De l’univers i jo, cap al primer.

 

“Vivimos en la oscuridad, la tierra y yo, pero ¿la tierra se mueve en justa procesión?”, escribe Brossa en el soneto. En un país sumido en la oscuridad, en que todos, como escribe Brossa en sus cartas “estamos jodidos, rejodidos y contrajodidos” el poeta es capaz de operar en el corazón de lo real, a través de la imaginación creadora, una esperanzadora metamorfosis.

La correspondencia brossiana de este período, su producción de los años cuarenta, que incluye, no solo poesía como la que hemos comentado, sino también dos guiones cinematográficos como Foc al càntir y Gart que concibe, con datación aproximada, en el bienio 1948-49, nos llevan a pensar en un Brossa intempestivo, arraigado a su presente, pero también creando a contrapelo del relato histórico oficial, avanzado a su tiempo. Intempestivo o siguiendo a Agamben contemporáneo. Pues, escribe el filósofo italiano: “Pertenece verdaderamente a su tiempo, es verdaderamente contemporáneo aquel que no coincide perfectamente con él ni se adecua a sus pretensiones y es por ello, en este sentido, inactual; pero, justamente por esta razón, a través de este desvío y este anacronismo, él es capaz, más que el resto, de percibir y aferrar su tiempo[8]”.

El carácter intempestivo de Brossa, la contemporaneidad de su producción poética nos invita a defender como él lo hacía, que la cultura, la poesía nos pueden salvar de la oscuridad. Hoy no podemos imaginar cómo será el mundo que vendrá cuando salgamos de casa y recorramos de nuevo las calles de nuestras amadas ciudades sin límites horarios. Pero quizás el arte nos ayudará a imaginar cómo vivir. Por eso es tan importante la cultura, en todas sus formas. Porque, como defendió Brossa durante toda su vida y obra, esta nos hace libres.

*Doctora en Comunicación por la Universidad Pompeu Fabra.

 

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

 

Traducido por la autora quien ha preferido mantener la canción y el poema en catalán.

 

Fuente: https://www.ciutatdeleslletres.com/llum-i-foscor-a-la-poetica-brossianacloe-masotta/

 

[1] Este texto bebe, y es una continuación, de dos fuentes y acontecimientos: el trabajo de fin de máster del Programa de Estudios Independientes presentado en MACBA en 2015, de título Brossa intempestivo, así como de la intervención de la autora en el ciclo Ens va fer Joan Brossa, organizado y promovido por la Fundació Joan Brossa y la Institució de les Lletres catalanes, con la colaboración del diario digital Núvol, el año 2019 con motivo de la celebración del centenario del poeta.

[2] Transcripción realizada por la autora del texto de un fragmento de la canción Mitjanit, creada per Ferran Palau el mes de abril de 2020, en tiempos de confinamiento i pandemia global. Ferran Palau, Canción: Mitjanit Ep: Cel Clar / Mitjanit (Hidden Track Records 2020). Mezcla de Jordi Matas. Master de Victor Garcia.

[3] Reitero, como hice en su momento, mi agradecimiento a Maite Muñoz, Estel Fabregat, Llorenç Mas, Marta Vega, Iraïs Martí, Noemí Mases, Andrea Ferraris, Sònia Monegal, y a todo el equipo del Centre de Documentació del MACBA, por abrirme las puertas y ventanas del Archivo, posibilitando una investigación que ha ido más allá de la del Programa d’Estudis Independentes.

[4] Coca, J., “El pedestal són les sabates. En: Oblidar i caminar, ed. La Magrana, Barcelona, 1992, pág. 62. Se trata de un volumen que comprende un estudio introductorio sobre Joan Brossa y tres entrevistas al escritor, distribuidas en apartados cuyos títulos són: “El pedestal són les sabates”, publicado en ‘Joan Brossa o el pedestal són les sabates'(Barcelona: Pòrtic, 1971); “Oblidar i caminar, publicat a ‘Serra d’Or’ (desembre de 1982); i “El cor de la màgia”, publicado en  ‘Serra d’Or’ (Julio-agosto 1992).

[5] Coca, Jordi, op. cit., pág. 47

[6] Permanyer, Lluís, Brossa x Brossa. Records, La Campana, Barcelona, 1999, p. 127.

[7] Brossa, Joan, Sonets de Caruixa. Ed. Cobalto, Barcelona, 1949.

[8] Agamben,G., ¿Qué es lo contemporáneo?, publicado en Salonkritik,1 de diciembre de

2008 (http://salonkritik.net/08-°©‐09/2008/12/que_es_lo_contemporaneo_giorgi.php

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