Wunsch et Wirklichkeit

Wunsch et Wirklichkeit

 

Pierre-Gilles Guéguen*

 

Elegí como título de este texto el binario que Jacques-Alain Miller produjo en una entrevista concedida a Radio Lacan el 17 de abril del 20171. El término alemán Wirklichkeit connota el real efectivo, tal como el psicoanálisis lo entiende y el Wunsch los ideales y las ideologías consoladoras.

Propongo que ese real está al principio de la acción de nuestra Escuela cuando se avanza como lo hizo, en la última elección presidencial, en el campo del inconsciente político, real, trans-individual; apunta más allá de lo que J.-A: Miller había definido en el 2003 2 como el dominio de la acción del psicoanálisis, a saber, el de las “tradiciones” (en el sentido amplio del término).

Participé con carácter urgente en los foros SCALP (Serie de conversaciones anti- Le Pen), contribuí a organizar y a transmitir, con Eve Miller-Rose en Lacan Quotidien, el llamado al voto anti-Le Pen, operación que llevo a cabo con gran eficiencia Christine Alberti para hacer pública una interpretación de la Escuela formulada por J-A Miller.

Con relación a los foros anteriores, centrados en los textos de ley en preparación, un nuevo paso ha sido franqueado. Tomando posición en las elecciones nacionales la Escuela afirmó la sólida resolución de bloquear el camino a un gobierno de extrema derecha con olor fascista. Sin embargo, es importante destacar que los SCALP se llevaron a cabo bajo un cuadro legal.

La consecuencia lógica de esta elección, fue de no apostar por una aventura populista sin otra fuerza que la de protesta, expresión de una “comunidad desencantada” 3. Se trataba entonces de escoger entre los deseos idealistas de insumisión -cuya eventual realización estaba puesta en la perspectiva de una reforma constitucional por venir- y la realidad efectiva, urgente, necesaria, de preservar el Estado de derecho.

Así, llamé a votar por Macron en las dos vueltas. Este voto se me impuso para preservar un cierto tipo de democracia parlamentaria que ha funcionado, sin duda, de manera imperfecta, desde la Constitución de 1958 y que ha permitido al psicoanálisis, en primer lugar, de continuar existiendo y en segundo lugar, de contar en la opinión pública.

Sin embargo, el candidato del movimiento “En marche”, está lejos de corresponder a mi ideal político. A pesar de sus muchas cualidades ilustradas con astucia por una com’ hagiográfica, quedó en reserva. No seguí mi Wunsch sino que tomé en cuenta la posible irrupción de un real catastrófico.

La “reserva” que tengo respecto al poder actual se origina de lo que escucho en mi consultorio de analista. Pienso en algunos pacientes -que sean hombres no es quizá un azar, Freud lo dijo bien: los hombres son siempre más idealistas que las mujeres- formados por las Grandes Escuelas de la República y cuyas carreras corresponden a lo que Emmanuel Macron llama “exitosas”. Una característica común de esos jóvenes me ha impactado.  Adoptan en su manera de vivir eso que piensan que es un modelo de decisión universal -que es una variante de las tesis de la Escuela Económica de Chicago que domina en la enseñanza de esas Grandes Escuelas francesas. Es un wall paper para esos representantes cultos de una generación educados en la era de internet y del triunfo de las ciencias económicas. Afortunadamente, si pudiera decirse así, hace obstáculo el síntoma, que se interpone; manifestándose en la vida sexual y amorosa principalmente. La misma evidencia sobre la decisión parece ser compartida tanto por los diputados electos de la sociedad civil y por una buena parte de la alta administración, que tenía la ambición de servir al Estado más que de administrar a la sociedad como se administra una multinacional. Esta manera de pensar la vida parece hoy, y muy rápidamente, “avanzar (…) en las profundidades del gusto”4. Se trata de “hacer”, según la expresión en boga –no comment.

Foucault, en sus lecciones sobre “El Nacimiento de la biopolítica”, describió el ascenso a un primer plano de ese avatar moderno del hombre economicus: “En el neo-liberalismo-  sin esconderse, lo proclama – (…) el hombre economicus, no es para nada una pareja de intercambio, es un empresario y un empresario de él mismo“5 Esta forma de individualismo de masa es diferente del que anteriormente David Reisman llamó “el hombre de la multitud solitaria”. ¡Ella exige que seamos “exitosos”!

Martin Scorcese ha ilustrado estos dos tipos de soledad en el cine con Taxi Driver y The Wall Street Wolf.

Mientras que en el liberalismo clásico, el Estado, según Foucault, “dejaba hacer” y regulaba con las indicaciones del mercado para facilitar la fluidez de su “mano invisible”, el objetivo del Estado neoliberal es destruirse así mismo: cada vez menos Estado para que el mercado reine como amo sin los obstáculos de las políticas de salud, educación, cultura o de lo que llamábamos, en el mundo pasado, el servicio público.

“Se invierte, dice Foucault, el dejar-hacer en un no-dejar-hacer al gobierno, en nombre de una ley de mercado que permita medir y apreciar cada una de sus actividades“6.  Así puede entenderse la multiplicación de las “agencias de calificación” y el furor de la evaluación contra el cual los foros de la ECF se pronunciaron ampliamente. Nos tocara probablemente, en tanto Escuela, oponernos de nuevo al imperio de la cifra y a las parodias de la ciencia, a fin de hacer valer al parlêtre, ahí donde “el hombre numérico” tiende a imponerse. El análisis de Foucault, en efecto, muestra que ese “empresario de sí mismo” está, en sus relaciones con el otro y sobre todo con el Otro del Estado, reducido a sus comportamientos económicos, es decir, al dinero que gana, que gasta, que le hace ganar o economizar a la colectividad. Esta visión puramente pragmática de abandono del Estado deja entonces de lado todo lo que se refiere a la moral, a la cultura y a la ética. Puede a este precio, ser tolerante en materia de tradiciones y de religiones en la sociedad -no obstante puritanas- de Europa del Norte y en algunos núcleos aislados de América: confía la gestión a la sociedad civil, a sus asociaciones y a sus comunidades, a sus lobbies 7. He aquí el corazón del individualismo moderno. No es solamente el ascenso al zenit del objeto a, es también el ascenso comunitarista de las segregaciones que Lacan había predicho desde 1967: “Nuestro porvenir de mercados comunes encontrará su equilibrio por una extensión cada vez más dura de procesos de segregación”8.
Foucault recuerda que esa gestión de goce “busca más bien extender la racionalidad de mercado, los esquemas de análisis que propone y los criterios de decisión que sugiere a áreas no exclusivas o no exclusivamente económicas. Como la familia y los nacimientos; la delincuencia y la política penal” 9 agreguemos las prácticas sexuales, en particular LGBT10.

Es por lo que Eric Laurent, en el 2016 -es decir antes de la llegada inesperada de E. Macron al poder- ha dado por título a su libro, dedicado enteramente al estudio del tema propuesto desde el 2014 por J.-A.-Miller para el congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) en Río “El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI”: “El reverso de la biopolítica”11.

Me acuerdo que en una breve intervención de conclusión, J.-A. Miller expresó en Río que había sido una lástima que el congreso se hubiera centrado más en el cuerpo y poco sobre el inconsciente real. Hoy, el inconsciente político se introdujo en las Escuelas de la AMP bajo diversas formas. En eso estamos. Estamos en el momento de tomar la Escuela como sujeto del inconsciente en el siglo XXI y más que nunca como “refugio, o incluso, base de operación contra (el) malestar en la cultura”12 Continuemos la labor que la anterior presidencia de la ECF y los más alertas de nuestros colegas han abierto para nosotros.

Dejé sin remordimiento de lado mis sueños vagamente humanistas y creo haber logrado soportar al fin, que el “nuevo mundo” encarnado por Macron, yo lo escogí. Lo elegí a la manera que Lacan lo formula en el seminario XI, como una elección forzada del Vel de la alineación: “La bolsa o la vida”; en concreto: “Wall Street o los campos”. Es el único mundo -inmundo- que conocemos. Más que ideales nuevos, necesitamos la fractura que el psicoanálisis puede imprimir si es “herético de la buena manera”13. Parafraseando las palabras de Lacan, obligado a pronunciarse sobre la situación de China, yo diría: “Estoy esperando, pero no espero nada“14.

*Psicoanalista de la AMP (ECF)

Intervención pronunciada en la Jornada Question d´École “ « Nouvelles figures du psychanalyse. Éveil, acte et action » de l’ECF,  3  de febrero  2018.

Traducción Cinthya Estrada

  1. Miller J.-A., « Les psychanalystes dans la politique », entrevista en Radio Lacan, preguntas de L. Mauas, P. Almeida, F. Fajnwaks, M. Mauas, P. Miglin & E. Scarone, 17 abril 2017, a escuchar en radiolacan.com.  Ese binario figura ya en Miller J.-A., «Staccato de l’actu », Lacan Quotidien, n°541, 25 de marzo 2017.
  2. Cf. «Lacan et la politique » entrevista con J.-A. Miller, Cités, n°16, 2003, p. 105.
  3. Paradójicamente un movimiento de protesta es el reverso de la sumisión. No interpreta lo que denuncia. ¿Reproduce en espejo lo que parece contestar y deja intacto la cuestión de «che vuoi?» Testimonia no tanto el descontento que una angustia social (cf. Éric Laurent a propósito de Occupy Wall Street en «La jouissance et le corps social», Lacan Quotidien, n°594, 14 julio 2016): «Hay que agregar a las comunidades de goce, que agreguen al vocabulario de la biopolítica de los sistemas de vida “alternativos”, las comunidades de desencanto que apuntan hacia el otro lado del fantasma, el momento en el que el sujeto se recupera de su pérdida. Son las comunidades de jóvenes con Diploma de Europa sin empleo, a los que se les llamo en Europa latina “indignados” y en los países anglosajones «Occupy…».  En ese movimiento se trata de ocupar un lugar subjetivo, el de un grito, de una pura enunciación que reenvía al momento de una pérdida»
  4. Lacan J., «Kant avec Sade», Écrits, Paris, Seuil, coll. Champ Freudien, 1966, p. 765.
  5. Foucault M., Naissance de la biopolitique. Cours au Collège de France, Paris, Seuil, 2004, p. 232
  6. Ibid., p. 253.
  7. Así los Estados Unidos pudieron confiar la guerra en Medio Oriente a sociedades privadas de mercenarios.
  8. Lacan J., «Proposition du 9 octobre 1967 sur le psychanalyste de l’École», Autres écrits, Paris, Seuil, coll. Champ Freudien, 2001, p. 257.
  9. Foucault M., Naissance de la biopolitique, op. cit., p. 321.
  10. Foucault no los menciona pero a partir de abril 1979, toma posición contra la ley Mirguet en una entrevista que se volvió a publicar en: Dits et Écrits, t. III : 1976-1979, Gallimard, Paris, 1994, p. 763.
  11. Laurent É., L’Envers de la biopolitique. Une écriture pour la jouissance , Navarin/Le Champ freudien, 2016, disponible en  ecf-echoppe.com
  12. Lacan J., Préambule de l’« Acte de fondation » de l’ École freudienne de Paris, 1964.
  13. Lacan J., Le Séminaire, livre XXIII, Le sinthome, Paris, Seuil, 2005, p. 15
  14. Cf. Miller J.-A., «L’orientation lacanienne. Le tout dernier Lacan» (2006-2007), enseñanza pronunciada en el Departamento de psicoanálisis de la Universidad Paris VIII, el curso del 13 de diciembre 2006, inédito.

 

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