El vuelo de las brujas

Rosa López*

Goya no podía soportar el oscurantismo de su época y lo expresaba en la mayoría de sus cuadros.

El “Vuelo de brujas” nos muestra lo aberrante de la condición humana alejada del mundo animal. Tomemos el burro que aparece al fondo como un símbolo de la pasión por la ignorancia de aquellos que, por hablar, pueden llegar a lo peor. Y fijémonos en los campesinos: uno se tapa los ojos, el otro los oídos, como si de ese modo pudieran eludir el horror de la terrible escena en la que los tontos de capirote succionan vorazmente la vida del otro.

Ayer (28 mayo) en Madrid tuvo lugar un concierto de bandas neonazis de la Falange como cierre de campaña electoral de las Autonómicas y Municipales. A pesar de que la ley de memoria democrática prohíbe expresamente las exhibiciones fascistas, este aquelarre (nuevamente Goya) ultraderechista fue autorizado. A fin de cuentas, han salido vencedores por los votos democráticos.

El triunfo de la coalición derecha con extrema derecha hará retornar lo que nunca se fue: el odio y la confrontación.

Veremos proliferar como una plaga el racismo, la homofobia, el anti feminismo, la ignorancia, la corrupción, la pérdida de derechos sociales, la burla sobre el cambio climático, la renuncia a la memoria histórica y tantas otras cosas comandadas por la voracidad neoliberal y el desprecio al sufrimiento del semejante.

Después del shock se hace necesario una respuesta decidida, un acto del orden del Alea jacta est. El presidente del gobierno ha cruzado el Rubicón. Somos responsables de lo que nos depare este acto en el que todos estamos interpelados.

Creo que no deberíamos acabar como Don Francisco de Goya que pasó sus últimos años inmerso en la amargura y el descreimiento.

*Psicoanalista. Miembro de la AMP (ELP).

Fotografía seleccionada por la autora.

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