Biopolítica de la norma trans

Eric Laurent*

Ampliación de fake news y cámaras de eco

Publicado en L’Obs, después de ser entrevistado en Mediapart, luego de haber hecho un extenso escrito en Libération, Paul B. Preciado pasó, con la misma energía, de lo digital a una publicación cotidiana y finalmente a la semanal. Quienes lo escucharon durante casi una hora durante las jornadas de la Escuela de la Causa Freudiana (ECF) en 2019 reconocerán en este comunicado, presentado bajo la forma de entrevista, su vivacidad de tono y su presteza. Tres entregas, correspondientes a tres horas de entrevistas, se presentaron en tríptico en el sitio L’Obs bajo el título general: “Un gran golpe feminista en el psicoanálisis”. El texto está precedido por la siguiente introducción: “El 17 de noviembre de 2019, Paul B. Preciado, filósofo transgénero […] ha sido invitado a hablar frente a 3.500 psicoanalistas reunidos durante las jornadas internacionales de la Escuela de la Causa Freudiana, sobre el tema “Mujeres en el psicoanálisis”. Ante esta audiencia, él no podrá leer más de una cuarta parte del texto que ha preparado. Pues, si la mitad de la sala lo aplaudió, la otra lo abucheó [sic]. En los días siguientes, “el discurso filmado sin respiro” comenzó a circular en internet. Para no ver sus palabras distorsionadas y truncadas, Paul B. Preciado decide publicar un libro que reproduce el texto en cuestión y narra esta experiencia: “Soy un monstruo que les habla” (Grasset).

Las mismas personas que asistieron a su presentación en la ECF no lo podían creer, sin duda. Si bien PB Preciado fue escuchado hasta el final, que usó toda la secuencia que le fue reservada para él, descartando el tiempo de discusión provisto para continuar mejor su perorata, leemos «que él no podrá leer más de una cuarta parte del texto que ha preparado». Además, el discurso fue filmado, pero no sólo en el momento, por teléfonos inteligentes de los interesados. Fue filmado por las propias cámaras institucionales del Palacio de Congresos. Se puede verificar que el discurso tuvo lugar y que las manifestaciones contenidas de los oyentes no perturbaron en modo alguno al conferenciante. Además, fue aplaudido de forma bastante generalizada. Más bien, las reacciones del público lo estimularon.

Entonces, es una introducción que es una verdadera fake news. Lo sorprendente de la cosa es que no se trata de un texto que circuló por las redes sociales. Se trata de un texto publicado en el sitio de un semanario que incluyó a periodistas que constantemente intervienen en el frente de las fake news para denunciarlas a través de chequear los hechos, y de ese modo recordar con énfasis la utilidad del periodismo y de la verificación de la procedencia de sus fuentes. Esta verificación es crucial en estos tiempos de “cámara de eco” donde cada uno sólo lee y escucha lo que le conviene y se le parece. Es bueno que haya allí dos regímenes de verificación distintos: verificación de los hechos o verificación de que, lo que se dice es efectivamente una afirmación militante, un deseo de atacar y combatir al psicoanálisis y «el edificio hétero-patriarcal y colonial», acogido como tal.

Asimismo, se publicaron en el mismo sitio, justo antes, una columna, fundamentalmente, para la norma trans firmada por Silvia Lippi, Patrice Maniglier & al., y justo después, la presentación del nuevo libro de Frédéric Lordon: Figures du communisme. Estas tres propuestas, diversas, incluso heterogéneas en su radicalidad, muestran claramente que el sitio del semanario busca un público tentado por propuestas radicales. Bajo el nuevo liderazgo de Cécile Prieur, [1] L’Obs se busca a sí mismo y busca tocar la fibra de un público más joven. Ya no podemos hacer el movimiento del anti-pensamiento 68, ahora decimos «¡OK boomer!» Podemos esperar comenzar de nuevo el movimiento Anti-Edipo con el anuncio del Edipo trans. El asesinato generacional tiene siempre seducciones.

Una noticia auténtica

Lejos de las fake news, una verdadera noticia resonó a finales de abril. La consulta especializada en la recepción de solicitudes de reasignación de género para niños, en el Hospital Karolinska [2] de Estocolmo, anunció que renunciaba a aplicar el «protocolo holandés» de bloqueo de la pubertad, vuelto la norma, que se había aplicado durante más de diez años. En diciembre de 2019, la Agencia Sueca de Evaluación de Tecnologías de Salud y Servicios Sociales (SBU) publicó un estudio sobre todos los datos y el seguimiento a largo plazo de los niños que habían pasado por ese protocolo: el cual revela que los efectos negativos observados a largo plazo no apoyan la legitimidad del tratamiento.

Los bloqueadores de la pubertad y las hormonas utilizadas son susceptibles de causar consecuencias irreversibles como enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, infertilidad, mayor riesgo de cáncer y trombosis. Las mejoras transitorias en el riesgo de suicidio, obtenidas por la autorización afirmativa de transición, no son suficientes para descartar los riesgos iatrogénicos inducidos.

Dados esos resultados y del cambio en la política del Servicio Nacional de Salud inglés, debido a la sentencia del Tribunal Superior de Londres del 1 de diciembre de 2020, el Hospital de Niños del Instituto Karolinska cambia el protocolo de tratamiento: ya no prescribirá más hormonas bloqueantes de la pubertad antes de la edad de 16 años; entre los 16 y los 18 años será necesario asegurar el consentimiento informado del paciente. La fecha de vigencia del cambio es el 1º de abril de 2021. Los tratamientos en curso deberán ser reevaluados cuidadosamente por el médico tratante a la luz de esos riesgos. [3]

La decisión de Suecia, que sigue a la de Inglaterra, recoge también las decisiones de Finlandia, poniendo el acento en intervenciones y apoyos psicológicos en lugar de medicamentosas.

Nueva geopolítica de la norma trans

Por lo tanto, podemos esbozar una nueva geopolítica de la norma trans. Estos países del norte de Europa están rompiendo con las directrices de la Asociación Mundial de Profesionales de la Salud Transgénero (WPATH), mientras que las asociaciones trans de países del Sur como España y Francia militan para que las consultas especializadas se acerquen a sus estándares de intervención, privilegiando las intervenciones médicas tempranas.[4] En el continente americano, Canadá está dividido, [5] al igual que Estados Unidos, mientras que Argentina parece querer favorecer las normas WPATH, manteniendo su condición de país pionero en su propia vía.

Cabe señalar que la elección de aplicar o no el protocolo holandés depende fundamentalmente del riesgo de muerte, ya sea en forma de amenaza de suicidio o de riesgo iatrogénico irreversible. El primum non nocere hipocrático es muy difícil de situar. Este riesgo omnipresente subraya que no es posible separar la cuestión del sexo y la cuestión de la muerte.

El sexo, la vida, la muerte

¿Cómo encuentra la vida su lugar en el discurso? La vida tiene un lugar paradójico, una «radical ambigüedad significante», porque la vida de un ser sexuado implica la muerte. La dimensión del sexo introduce la conexión entre la vida y la muerte, ya que la reproducción «como tal, en tanto que sexuada, comporta a las dos, tanto la vida como la muerte». [6]

Esto es lo que Judith Butler niega cuando sólo quiere tomar en consideración para la política de las identidades el mínimo común denominador de todas las exigencias identitarias, el de estar formulado en términos de exigencia de vida. “En nombre del cuerpo vivo, de un cuerpo que tiene derecho a vivir, a persistir e incluso a florecer” a lo largo del tiempo; colocan así la cuestión de la «vida digna en el primer plano de la política». [7] La norma de la vida habitable o digna, que atraviesa todas las identidades concebidas como un modo de goce, es un punto crucial de la geopolítica de la norma, como lo destaca Eric Marty. Ella elimina el lazo vida-muerte que introduce el sexo. “El concepto de Norma, en tanto que ello se opone al de la Ley y lo sustituye es, en este sentido, el concepto positivista por excelencia, sin fuera de, sin trasfondo, sin secretos, sin oscuridad, sin otros mundos, una pura serie de positividades que regulan la vida en lugar de albergar la muerte”. [8]

La norma trans se niega a reconocer la amenaza de muerte que implica la reasignación activa del género. La muerte sólo tiene lugar por la amenaza de suicidio en caso de rechazo de inclusión en el protocolo. Es querer ser el amo, que acepta el riesgo de muerte en sus propios términos y condiciones. Es una primera forma de desanudar los lazos del sexo y la muerte.

El otro desanudamiento entre sexo, muerte y reproducción consiste en ignorar los riesgos para la fertilidad provocados por el uso masivo de hormonas.

El transexualismo y la lógica del sexo

Cuando Lacan toma conocimiento de los trabajos de Robert Stoller en 1971, los recomienda y al mismo tiempo señala «el carácter completamente inoperante del aparato dialéctico con el cual el autor de ese libro trata esas cuestiones […]. La cara psicótica de esos casos está eludida por completo por el autor, falto de cualquier punto de referencia, no habiendo llegado nunca a sus oídos la forclusión lacaniana”. [9] Esta expresión «la cara psicótica» tiene todo su peso. Ella no dice que todo sea psicótico y por lo tanto que el transexualismo no aportaría nada a la clínica de la psicosis. Ella afirma que la cara psicótica a explorar pasa por la lógica de la forclusión.

Lacan continúa su movimiento de despatologización de las categorías clínicas, [10] a favor de mantener su coherencia lógica en lo que él denomina “el discurso del sexo”. Ese movimiento dará lugar a su famosa declaración, hecha para Vincennes, según la cual «Todo el mundo está loco, es decir, somos todos delirantes». [11] Esta despatologización no quita nada a la lógica del discurso del psicoanálisis y su clínica. Lacan se satisface, durante esta primera presentación de los trabajos de Stoller, con decir que lo importante es leer esos casos a partir del hecho de que no hay esencia del hombre o de la mujer, que son sólo significantes, que son dos (deux) y que sólo su relación es lo que cuenta. Se habla de ellos. (d`eux)

Lacan ya había realizado una operación lógica del mismo orden con motivo de la publicación del libro de Maud Mannoni sobre “El niño retrasado y su madre”. [12] Las tesis de la autora formaron parte de un debate donde se trataba de saber cómo, en el cajón de sastre del atraso, la psicosis y la debilidad confluían. ¿La debilidad era una salida a la psicosis infantil, o una vía original de subsistencia del sujeto? En ese momento, no todo se atribuyó a trastornos del desarrollo neurológico. Lacan formula su solución refiriéndose a una lógica de la relación de los dos términos clínicos. Lo expresa así: “Es en la medida en que […] el niño débil toma el lugar […] de ese algo a lo que la madre lo reduce, a no ser más que el sostén de su deseo, en un término oscuro, que se introduce en la educación del débil la dimensión psicótica”. [13] Esto no quiere dice que todos los débiles sean psicóticos, pero que no debemos ignorar la lógica forclusiva que opera en la relación del sujeto débil al saber.

Dos posiciones: el transexual, la homosexual

Al año siguiente de su primera presentación de los trabajos de Stoller, Lacan da él mismo su propia respuesta a la pregunta que formuló. ¿Cómo arrojar luz sobre esta nueva respuesta por la lógica de la forclusión? Contrapone la lógica de la posición transexual y la de la homosexualidad femenina frente a lo real, planteada por el discurso del psicoanálisis o «discurso sexual». La imposibilidad de inscribir la relación sexual implica que la diferencia sexual es un hecho de discurso y no de esencia. Que haya un órgano que haga una diferencia imaginaria es sólo una ilusión de encarnadura. El órgano sólo da la ilusión de acceder al otro sexo al dejar de ser un órgano para volverse un significante, hecho de discurso. Él se inscribe en las palabrerías sobre el sexo que nos hace olvidar lo inconmensurable de los goces de los lados hombre y mujer de la sexuación. Uno puede soñar con estar localizado en un órgano, el otro no.

A partir de ahí, Lacan opone dos maneras lógicas de hacer con el significante fálico, el del transexual y el de la homosexual. El transexual ya no lo quiere como significante. Sale del discurso y pasa a lo real a través de la cirugía. La homosexual no lo quiere como significante, pero permanece en el discurso sexual. Desarrolla el discurso amoroso, de tal modo que descalifica todo prestigio de ese falo, «partiendo el significante en su letra». [14] El mejor ejemplo es el movimiento de las Preciosas.

Pasaje «de lo real» y pasaje «a lo real»

Para el transexual, que aquí nos interesa, Lacan muestra la lógica de la forclusión en dos etapas. Por una parte, la posición del sujeto transexual es parte del error común. Él encarna la diferencia sexual que es puro hecho de discurso en un órgano: «la pequeña diferencia, que pasa, engañosamente, a lo real por la intermediación del órgano». [15] En un segundo tiempo, después de someterse al error común, nace una pasión particular. «Su pasión, para el transexualista, es la locura de querer liberarse de este error, el error común que no ve que el significante es el goce y que el falo es sólo el significado». [16] Allí, Lacan ya no habla de psicosis, sino de pasión y de locura. La liberación deseada por el transexual apunta al órgano como medida común. Esta liberación quiere ignorar que los sexos son inconmensurables por la no relación de los goces, más allá del órgano.

El error lógico es «querer forzar a través de la cirugía, el discurso sexual que, en tanto que imposible, es el pasaje de lo real». Leemos aquí la distinción entre el pasaje «de lo real» y el pasaje «a lo real». El pasaje de lo real, como decimos el pasaje de un tifón, es lo imposible de la relación sexual en el discurso. El error lógico es querer inscribirlo pasando «a lo real». El sujeto transexualista, a través de su pasión por pasar a la otra orilla, esencializa la diferencia sexual y da existencia a la identidad de uno y otro borde, sin tener en cuenta la alteridad radical del goce femenino. Es por eso que, al sujeto transexual operado, no le importa si la prótesis peniana o vaginal va a procurarle sensaciones. No es una pasión sensualista. Está más allá. Sensaciones, él las tendrá siempre, suficientemente.

Pasión transexual y pasión trans

La pasión transexualista hace pasar a lo real la imposibilidad de la relación entre los sexos. Si bien se trata de una imposibilidad de una medida común de goces, ella es transformada en una polaridad radical entre la esencia hombre y la esencia mujer encarnadas en un cuerpo sexuado según un anhelo. Aquí es donde la pasión transexualista y la pasión trans se separan. Esta es la pasión de la autodeterminación de la elección del sexo, la pasión del self made, del cambio a demanda. Su reconocimiento se inscribe en las leyes que permiten el cambio de estado civil, sin necesariamente acompañarlo de un tratamiento hormonal o quirúrgico. El teórico transexualista de la Universidad de Leeds, Jay Prosser, [17] ha enunciado en sus propios términos su rechazo decidido a reducir su propia transición a un camino trans o queer. Pareciera que es la revelación de esas diferencias, de esas oposiciones, de esos impasses sin salida, en luchas diferenciales, feroces e irreductibles lo que ha mantenido a Judith Butler alejada de las disputas sobre el género. Ella ahora está en otro lugar haciendo del racismo el verdadero fundamento interseccional de las reivindicaciones de las minorías, de los precarizados y de los dominados. Allí, el acercamiento parece posible. No lo está en el género.

Las fallas en la imposición de una norma

La publicación del DSM 5 y la adopción del concepto general de ‘disforia de género’, [18] fue acompañada por la adopción, en la mayoría de los países que tuvieron consultas especializadas, del protocolo holandés como norma ideal del tratamiento afirmativo de la reasignación de género. Esta nueva norma eliminaba las antiguas modalidades más expectantes de recepción de la solicitud de reasignación. Las disputas de Kenneth Zucker en Toronto con las asociaciones de pacientes trans encarnaron esta sustitución y sus consecuencias para los actores del sistema de la salud. [19] Se abre un nuevo período con la publicación del seguimiento de las cohortes Tavistock Clinic y Karolinska. Ellas condujeron a la suspensión de la aplicación del protocolo holandés en Inglaterra, Suecia y Finlandia. En Inglaterra por razones legales, en Suecia por razones estrictamente médicas de beneficio / riesgo del tratamiento, en Finlandia por la preferencia no invasiva de tratamientos. Mientras la reasignación afirmativa era el patrón dominante, las asociaciones de activistas y los equipos de endocrinología y cirugía estaban en la misma longitud de onda, las asociaciones de activistas presionando en las calles para que los tratamientos fuesen más abiertos y más numerosos. La brecha que surge en la nueva geopolítica de la norma, entre países del Norte y países del Sur, repartirá las cartas de manera diferente y dará lugar a debates que serán complejos y acalorados.

Política de normas y poder biomédico

Las tesis de Michel Foucault sobre la política de las normas, en un principio permitieron a las comunidades de minorías sexuales hacer valer sus deseos de modificar la norma patriarcal. Durante la epidemia de sida, las asociaciones de pacientes activistas AIDES, ARCAT-SIDA, Act Up-Paris y Act Up en los Estados Unidos se inspiraron en los trabajos de Foucault de diversas formas para forjar nuevas luchas de poder con el biopoder médico. AIDES quiso ser universalista y manifestó su reticencia ante la burocracia sanitaria y su control moral, ARCAT-SIDA se vio a sí misma como un encuentro de intelectuales específicos y Act Up-Paris fue la primera asociación en presentarse como identitaria en ese concierto. Como señala Philippe Mangeot en un artículo de referencia sobre la historia de esas asociaciones, Act Up-Paris testificó sobre “una práctica ininterrumpida de cortocircuito: universalista y minoritario al mismo tiempo; desafiar al Estado y pedirle cuentas constantemente; ocupando tanto la calle como los ministerios; profiriendo una y otra vez, un discurso de contra experiencia y de pura ira”. [20] Las asociaciones trans son herederas de esta historia en sus diferentes prácticas en relación al poder biomédico, especialmente de Act Up en su práctica proteiforme.

Los autores estadounidenses señalaron, con un cierto Schadenfreude (regodeo) sobre las ambigüedades reveladas por la French Theory, que el reciente período pandémico había sacudido brutalmente el uso de las tesis de Michel Foucault sobre la denuncia del poder biopolítico médico por parte de la izquierda y la derecha estadounidenses en un rol inhabitual. [21] Por un lado, la derecha estadounidense se ha apoderado de las tesis que denuncian los poderes de la burocracia sanitaria y su biopolítica invasiva. Por otro lado, los demócratas, incluida su ala radical, han hecho de la ciencia médica, encarnada en Anthony Fauci, el héroe de la pandemia. Exigieron a los gritos la extensión de sus poderes de restricción.

Las asociaciones trans, que han dado un fuerte giro de identidad, ¿seguirán queriendo la simbiosis con el poder biomédico a medida que se instalen las distancias con el protocolo holandés? Además, el recurso por parte de la burocracia sanitaria a prácticas excesivas de Nudge en el ámbito de lo íntimo, [22] sustituye a la política por un control más o menos discreto de los comportamientos. Estas prácticas también adquieren, como vemos, en la campaña, un viraje identitario, por la tolerancia. ¿Será viable la alianza entre las asociaciones de identidad radical y la burocracia sanitaria? Tendremos que interpretar los desarrollos a los que vamos a asistir. La campaña por el derecho a la interpretación que acaba de lanzar Jacques-Alain Miller sólo puede prosperar mejor si se restablecen las condiciones para un debate abierto.

*Psicoanalista. Miembro de la AMP (ECF)

 Traducción de Mirta Nakkache

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

Fuente: http://www.eol.org.ar/biblioteca/lacancotidiano/LC-cero-932.pdf

Notas

1: Cécile Prieur, précédemment au Monde, écrivait en 2005 un article pour relever «le mystère singulier du psychisme», disponible sur internet ici.

2: Hôpital pour enfants Astrid Lindgren au sein de la fameuse université Karolinska de Stockholm.

3: «Policy Change regarding hormonal treatment of minors with gender dysphoria at Tema-Barn-Astrid Lindgren children’s hospital», 5 mai 2021, & «Sweden’s Karolinska Ends All Use of Puberty Blockers and Cross- Sex Hormones for Minors Outside of Clinical Studies », 8 mai 2021, disponible sur le site de la Society for evidence based gender medecin.

4: Laurent É., «Âge de raison, âge d’inclusion», Lacan Quotidien, n° 929, 6 mai 2021.

5: Cf. Entretien avec les membres de Pour les droits des enfants du Québec, disponible sur le site, à retrouver ici.

6: Lacan J., El Seminario, Libro 20, Aún, Paidós, Barcelona, 1985, p. 42.

7: ButlerJ.,Rassemblement, Fayard, 2016, p. 147, cité par Barillas L. & Charpentier A., « Pour situer la discussion », postface de Butler J. et Worms F., Le vivable et l’invivable, Presses Universitaires de France, 2021, p. 70.

8: Marty É., Le Sexe des Modernes, Paris, Seuil, 2021, p.380.

9: Lacan J., El Seminario, Libro 18, De un discurso que no fuera del semblante, Paidós, Bs. As., 2009, p. 30

10: Miller J.-A., intervention à Espace Analytique, le 29 mai 2021, inédit.

11: Lacan J., «Lacan por Vincennes!», Revista Lacaniana de psicoanálisis, Grama, Bs. As., p. 7

12: Man noni M., L’enfant arriéré et sa mère, Paris, Seuil,1964.

13: LacanJ., El Seminario, Libro 11, Los Cuatro conceptos del psicoanálisis, Paidós, 1986, Bs. As., p246

14: Lacan J., El Seminario, Libro 19, …o peor, Paidós, Bs. As, p. 17

15: Ibid.

16: Ibid.

17: Prosser J. & Butler J., «Queer Feminism, Transgender, and the Transubstantiation of Sex», in Stryker S. & Whittle S., The Transgender studies reader, Routledge, 2006.

18: Expression de Jean-Claude Maleval, « Dysphorie de genre, un fourre-tout précoce », Lacan Quotidien, n° 918, 4 mars 2021.

19: Laurent É., «Les questions des enfantstrans », La Sexuation des enfants, Travaux de l’Institut psychanalytique de l’enfant, Navarin, 2021, à paraître.

20: Ibid.

21: Schullenberger G., «How we forgot Foucault», American Affairs, 20 mai2021.

22: Miller J.-A., «L’école de la tolérance», Lacan Quotidien, n° 930, 2 juin 2021 & «Message anti-discriminations: quand l’État prétend nous enseigner la tolérance», Marianne, 3 juin 2021, tribune disponible ici.

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