Espera y tiempo del inconsciente en la época del covid-19

Valentina Lucia La Rosa*

Es un tiempo extraño el tiempo de la pandemia. Un tiempo enrarecido, suspendido, dilatado …

Antes éramos nosotros los que perseguíamos el tiempo: tiempo que nunca era suficiente,  tiempo de las decisiones no tomadas, tiempo de oportunidades perdidas y de muchos, incluso demasiados, planes para el futuro. Ahora, sin embargo, parece llegado el momento de que nos persigan partes diarios sobre la propagación del virus y la incertidumbre sobre el futuro, aún más cerca, mientras esperamos nuevos decretos a partir de cifras que no dejan salida y obligan a replantear nuestra cotidianidad. ¡Casi hemos pasado de no tener tiempo a tener demasiado!

El tiempo, en su dimensión de espera, caracteriza una de las vivencias subjetivas durante esta pandemia: la espera de la ansiada vacuna que nos libere del yugo del virus – más que la expectativa de experimentar, de nuevo, la presencia del cuerpo del otro en el lazo social- para emerger de la «burbuja virtual» en la que estamos más o menos inmersos todos…

En este período de pandemia global, el tiempo, y el uso que se pueda hacer de él en el análisis, es de gran importancia, teniendo en cuenta también la elaboración y contribución de Lacan sobre el ‘Tiempo lógico’ [1] que marca las etapas de constitución de cada sujeto, entendido como sujeto del inconsciente. Este tiempo marcado por decretos, prohibiciones, cifras … ¿qué impacto tiene en la experiencia del sujeto del inconsciente hoy, teniendo en cuenta, asimismo, el diferente valor que tiene el tiempo en las distintas estructuras clínicas? El tiempo, especificando la relación que el sujeto mantiene con el Otro, hace síntoma y lo constituye [2].

Para Freud, el inconsciente no conoce el tiempo, es atemporal. Para Lacan, la duración es una cosa y el tiempo lógico otra muy distinta: hay un tiempo que pasa, el cronológico, y un tiempo, el del inconsciente, que está ligado a la indestructibilidad del deseo y cuya escansión es más bien lógica que cronológica. Esta doble temporalidad del sujeto del inconsciente significa, por tanto, que se puede hacer una experiencia diferente del tiempo, ya no según la lógica de Cronos sino la de Kairós [3]. Como nos recuerda Antonio Di Ciaccia, no existe el tiempo fuera del inconsciente. Para el sujeto hablante, solo existe el tiempo del deseo indestructible [4].

El hecho de que el inconsciente no conozca el tiempo cronológico no significa que no necesite tiempo para revelarse y lo hace en la sorpresa, la contingencia y lo inesperado. Es aquí donde se abre el encuentro del sujeto con otro tiempo: el del trabajo de la transferencia [5].

En este sentido, retomando las palabras de Adele Succetti, el inconsciente es «el futuro para el que es imprescindible captar el tiempo» [6] y sólo el deseo del analista es capaz de provocarlo. Como escribe Lacan en el Seminario XI, el inconsciente «se nos manifiesta como algo que aguarda en el aire, diría yo, de lo no nacido (…) de lo no realizado» [7]. Encontramos, por tanto, la dimensión de la espera también en el discurso analítico que, sin embargo, no se corresponde con la falsa expectativa, más o menos mágica, de otro que vendría a soliviantar y liberar al sujeto del impasse, sino el de una espera confiada que, contando con el acto analítico, el sujeto del inconsciente aparece en la cadena significante a través de un lapsus, un engaño, un sueño, un síntoma …

De igual forma es necesario que el analista “sepa” esperar a que la angustia emerja en el sujeto. Se trata, en el caso del analista por tanto, de una espera advertida y activa que favorezca en el trabajo de transferencia las manifestaciones puntuales y sorprendentes del inconsciente. Podríamos quizás plantear la hipótesis de que, en un psicoanálisis, este tiempo de espera advertida y activa se corresponde con el tiempo de comprensión que precede al momento de concluir: «No podemos quedarnos en suspenso porque, en cierto punto debemos concluir» [8] – nos recuerda Lacan. Gracias a la interpretación y al acto analítico, el tiempo permite el corte que abre de una manera precisa y única para cada uno, una cierta conclusión.

Podemos preguntarnos cómo este tiempo de espera para la «liberación» del COVID-19 se puede transformar en un tiempo para comprender, o para abrirse al inconsciente, incluso cuando el vínculo se da de forma virtualizada, en ausencia de los cuerpos, debido a las exigencias sanitarias de este período.

En este sentido, y como analistas lacanianos que han hecho de la materialidad de los cuerpos, en carne y hueso, un principio fundacional del encuentro analítico [9], es preciso preguntarse sobre la conveniencia de introducir nuevas tecnologías en el marco de un análisis. Las plataformas como Skype o Zoom o las entrevistas telefónicas ciertamente han permitido, especialmente durante el primer estado de emergencia, continuar caminos analíticos que de otra manera necesariamente se habrían interrumpido. Como destaca Pietro Enrico Bossola, en una reciente contribución publicada en “Rete Lacan» [10], la experiencia de lo virtual nos obliga a mantener una posición analítica «por otros medios». El tiempo del encuentro en línea no puede, obviamente, ser considerado alternativo al del encuentro presencial.

Sin embargo, una práctica analítica sin estándares como la lacaniana, más aún en este momento de pandemia, no puede dejar de evaluar, caso por caso, la posibilidad de utilizar Internet en un análisis y en los efectos que pueda tener sobre la transferencia, en cuanto que es la transferencia la que hace del análisis una experiencia realmente analítica y, en cada caso, singular [11].

Es necesario interrogar y atravesar este tiempo tan particular y en cierto modo inédito, teniendo una vez más como brújula la singularidad del sujeto y sus posibles invenciones.

* Participante de la SLP.

Traducción: Diego Ortega.

Fotografía seleccionada por el editor del blog.

Fuente: https://www.slp-cf.it/rete-lacan-n-23-23-gennaio-2021/#art_5

[1] J. Lacan (1945). El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma. En Escritos, Vol I,  Siglo XXI (1971)

[2] Cfr. A. Di Ciaccia (1993).  El Tiempo para Lacan. http://www.psychiatryonline.it/node/7457#_ftn1

[3] Cfr. S. Sabbatini. La Psicoanalisi alla Prova del Tempo: Lultimo Insegnamento di Lacan. http://www.psychomedia.it/isap/saggi/sabbatini.htm

[4] A. Di Ciaccia, cit.

[5] Ibidem.

[6] A. Succetti. Il tempo in psicoanalisi, secondo Jacques Lacan. https://medium.com/psicoanalisi-lacaniana/il-tempo-in-psicoanalisi-secondo-jacques-lacan-766ee99c573

[7] J. Lacan (1964). El Seminario. Libro XI, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós (1999).

[8] J. Lacan, El Seminario. Libro XXV, El momento de concluir (1977-1978) Inedito.

https://www.psicoanalisis.org/lacan/seminario25.htm

[9] P. E. Bossola, Il virtuale sotto transfert, in “Rete Lacan”, n°5, 30 marzo 2020. https://www.slp-cf.it/rete-lacan-n5-30-marzo-2020/#art_7

[10] Ibidem.

[11] A. Harari, P. Badari, M. Basso, T. M. Prado. Conversazione brasiliana Incidenze di internet sulla pratica analitica: nel rispetto del transfert. in “Rete Lacan” n°5, 30 marzo 2020. https://www.slp-cf.it/rete-lacan-n5-30-marzo-2020/#art_2

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